CARLOS QUEVEDO Y MARCELO CAPRIATA DIALOGARON CON ESTE DIARIO Y RECORDARON SU EXPERIENCIA EN LA GUERRA DE MALVINAS. TAMBIÉN HICIERON MENCIÓN AL TRATO MANTENIDO CON VETERANOS INGLESES Y A LA VISITA QUE EFECTUARON EN 2010
La dolorosa Guerra de Malvinas tuvo protagonistas tresarroyenses. Ellos fueron parte de uno de los hechos sangrientos más recientes de la historia nacional. Carlos Quevedo y Marcelo Capriata vivieron en carne propia el conflicto bélico que argentina mantuvo con Gran Bretaña, en 1982. Luego de más de tres décadas, relataron en primera persona lo que experimentaron durante la contienda y después de la misma.
Ambos sintieron el rigor de tamaña contienda y pasaron circunstancias que a lo mejor jamás hubiesen imaginado atravesar.
Estuvieron en las islas en plena guerra. Fueron más de dos meses en medio de un clima hostil y que no tenía piedad. En noviembre de 2010 volvieron al lugar. Las islas eran otras. El contexto y ellos, también.
"El tema Malvinas fue algo muy importante en nuestras vidas y que nos quedó muy grabado. Y si bien uno lo supera o lo tiene que superar, pienso que recordar esto siempre es bueno", abrió el relato Marcelo Capriata, ante la atenta mirada de Carlos Quevedo.
Pasaron casi 33 años del final de la guerra. Las imágenes de los hechos vividos en las islas aún rondan en el interior de los ex combatientes antes mencionados. "A mi me pasa siempre que a lo largo del día, hay un momento que asocio algo con Malvinas", mencionó.
Capriata dejó en claro que "esa asociación que hago no me trae malos recuerdos, ni nada de eso. Es algo que siempre está presente. De hecho, no queremos olvidar lo que vivimos en Malvinas".
Y en ese sentido, agregó: "Sería malo de nuestra parte querer olvidar cosas que nos sucedieron. Hay que tratar de superarlas pero no de olvidarlas. Es la historia nuestra".
La vuelta
El regreso de las islas no fue fácil para muchos de los argentinos que fueron parte activa de la guerra. Quienes realmente sintieron de cerca las municiones de los ingleses y soportaron como pocos el duro contexto que entregaba aquél suelo, luego tuvieron que reinsertarse en la sociedad. La
"misión" no fue simple para muchos de los jóvenes de ese entonces.
"En el 82 nos volvimos muy escondidos. En el 83, con la vuelta de la democracia, no se hablaba nada del tema. Pasó el tiempo y los soldados fueron los que empezaron a hablar de Malvinas", expresó Quevedo.
El ex combatiente, oriundo de Lanús pero con residencia desde hace 15 años en Tres Arroyos, sostuvo que luego del regreso de la guerra "tuvimos un proceso de adaptación en la sociedad. Pero al mismo tiempo, nosotros éramos 'los chicos de la guerra' para la misma sociedad. Fuimos creciendo y madurando sobre la marcha".
La reflexión de Quevedo se detuvo cuando hizo mención al trato que los soldados de aquél entonces tuvieron. "No contamos con un apoyo, como sí lo tuvieron los militares, quienes luego de la guerra tenían su obra social y su trabajo. Hubo casos de soldados que no pudieron volver a trabajar. Salir adelante costó mucho. Incluso se supo de compañeros de otras provincias que se suicidaron", indicó.
Silencio normal
Manifestarse luego de haber sido partícipe de una guerra llevó un proceso. Sobre este aspecto, coincidieron Capriata y Quevedo. "Cuando vinimos, cada uno hizo su vida propia. Hubo un silencio, que con el paso del tiempo nos dimos cuenta que era algo normal. Es un proceso y un tiempo que hay que respetar", destacó Capriata, quien remarcó que "no era algo personal, eso se le pasó a muchos. Incluso, veteranos ingleses nos contaron que les ocurrió lo mismo".
Y Quevedo, en sintonía con su compañero, agregó: "Diez años después de la finalización de la guerra empezamos a hablar y a reunirnos entre nosotros".
Posteriormente, describieron cómo fue el cara a cara con sus pares ingleses, tanto en los momentos en que los tresarroyenses estuvieron como prisioneros como cuando en 2010 regresaron a recordar lo vivido en 1982.
"Con los ingleses tuvimos contacto cuando fuimos prisioneros. Se dio un buen trato, cordial. Terminó y terminó. Fue como un partido de fútbol: terminó y a otra cosa", puntualizó Capriata.
Sin embargo, añadió que "hubo una brigada que a último momento de la guerra había sufrido mucho y sus integrantes estaban disgustados con nosotros".
Adiós a la mochila
En noviembre de 2010, un grupo de ex combatientes de nuestra ciudad regresó a las islas. Era la primera vez que pisaban ese suelo luego de la guerra. "Nos surgió la inquietud de volver. Fue algo natural. Allá nos encontramos con otros veteranos ingleses, con quienes tuvimos un trato de primera", remarcó Capriata.
"Sólo un veterano sabe lo que vive un veterano. No importa del bando que haya estado", resaltó el tresarroyense, quien subrayó que en 2010 "cuando fuimos a Malvinas nos cruzamos con los veteranos ingleses en dos o tres ocasiones y siempre fue un trato cordial. Es que ellos vivieron lo mismo que nosotros en la guerra. Dejamos a un costado del lado que estuvieron y entedimos que somos todos iguales, tanto ellos como nosotros".
Previo al regreso a Tres Arroyos, Capriata recordó que nuevamente se encontró con un ex combatiente inglés. "En el aeropuerto nos volvemos a cruzar. Y en la charla yo le pregunté si había podido descargar la mochila de la guerra. Esa frase le gustó y me dijo que sí, que había podido descargar esa mochila", apuntó.
Pero Quevedo dejó en claro que "no cualquiera puede ir a Malvinas si no está preparado psicológicamente. Hubo personas que volvieron a las islas les hizo mal volver. A otros, les ha hecho bien".
"En nuestro caso, creo que pudimos cerrar un círculo", concluyeron los héroes tresarroyenses, quienes al finalizar manifestaron que en el último viaje a Malvinas "descargamos la mochila".
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