En el Deliberante se abrió una lucha sin cuartel por obtener la cabeza del Ejecutivo municipal durante los veinte días en los que Altieri estará de vacaciones. La presidencia del Concejo, en juego
El PJ pinamarense quiere destituir a Di Pascuale y colocar en su lugar a un concejal peronista (también se habló en su momento de la radical Mercedes Taurizano), por lo que el intendente dejaría tres semanas la comuna a un opositor.
Este conflicto se genera por dos hechos aparentemente separados. Primero: la nueva normativa provincial que cubrió el vacío legal sobre el reemplazo de intendentes que fueron elegidos sin listas de concejales (ver recuadro). La nueva ley abrió una puerta a la oposición justicialista para molestar al jefe comunal. Segundo: las vacaciones programadas de Altieri.
El PJ encontró el momento propicio para pedir la cabeza de Di Pascuale al frente del Legislativo y condicionar al alcalde.
Di Pascuale, flanqueada por la oposición, advirtió que las notas presentadas para gestionar su remoción eran nulas, y hasta denunció “falsificación de firmas de los concejales”, además de plantear el amargo sentimiento de “traición” que le dejó la actitud de los dos ediles radicales, quienes son “el comodín dentro del cuerpo legislativo”.
También acusó con dureza y habló de “expedientes de negocios inmobiliarios que necesitan del voto del presidente del Concejo” para su aprobación. Y sumó la búsqueda de interpelación al intendente que llevan a cabo algunos ediles, proyecto que ella no comparte.
En diálogo con La Tecla, el alacalde Altieri se mostró ofuscado por la situación y abogó para “que primen la cordura y el respeto, y que no se generen problemas institucionales por internas del PJ”. Recordando lo que ya ha ocurrido en Pinamar con Porretti y De Vito, planteó la necesidad de resolver el “internismo” dentro de los mismos partidos y de “trabajar para adelante sin seguir en estos conflictos, que buscan el escándalo y los medios nacionales”.
La oposición, a través de sus presentaciones, pidió primero sesiones especiales, y luego la destitución de Di Pascuale. Argumentaron voluntad del cuerpo legislativo en cambiar la presidencia.
Según dijo el edil Alfredo Baldini, “esto no tiene nada que ver con el manejo del Ejecutivo municipal”. El mismo Baldini, sindicado como uno de los pretendientes a la presidencia del Concejo, confirmó que “la remoción es una vocación de la mayoría, y que las acusaciones sobre la ilegalidad de las notas y peticiones presentadas son formalismos para ganar tiempo por parte de la presidenta”.
El edil sostuvo que “no cambiaría el signo político del cargo en disputa”, ya que, según su interpretación, “la que cambió el signo político es Di Pascuale, pues ella decidió marcar su propio camino alejada de los referentes peronistas locales. Esta, argumentan, sería la jugada que le costaría la “cabeza”.

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