Los vecinos denuncian que, más allá de las lluvias, viven con las calles arruinadas por roturas en la red -una lleva seis meses-, los medidores y las cloacas. Juntaron firmas y llevaron su reclamo a la gerencia de ABSA.
En el barrio 5 de Abril, en la salida de la ciudad camino a Punta Alta, las roturas en la red de agua potable forman cauces que recorren lenta pero inexorablemente todo el sector, estropeando a su paso las calles -ya castigadas por las lluvias- y formando pantanos y pequeñas lagunas artificiales.
“Este año no sé qué pasó, tenemos la maldición del agua, con pérdidas en la calle, y muchas en los medidores; ya llevamos 27”, asegura Patricia Long, a cargo de la sociedad de fomento.
El problema no es nuevo: desde que surgió el barrio de la mano de una cooperativa de viviendas, en la década del '90, el desnivel del terreno y la falta de infraestructura provocan que el agua se acumule, pero la situación se agrava ahora con los inconvenientes con el servicio de ABSA.
En Saavedra y Avenente, justo donde pasa la línea 512, hay un caño roto desde enero, por el que contabilizan ocho reclamos a la empresa prestataria, y a metros otro desde hace 20 días, con un arreglo provisorio que no duró.
El caudal que forman las pérdidas sigue hasta desembocar en Berutti al 3600 y de allí continúa hasta uno de los extremos del barrio, en Cabildo y Pesquero Narwall, donde está la escuela 45 "Santa Rosa de Lima".
Los vecinos han hecho denuncias en los últimos meses ante la empresa, sin obtener respuestas concretas; en tanto, las calles colapsan. Para colmo, días atrás hubo otro desborde cloacal en una tapa ubicada en Berutti y Avenente.
El último recurso al que apelaron, la semana pasada, fue presentar una nota, con un centenar de firmas, y un registro fotográfico de la situación, que lograron hacer llegar a la gerencia de ABSA.
Zona húmeda.
Hace al menos 12 años que Berutti del 3500 al 3900 no está seca, aseguran los vecinos. La vía queda a la merced de una combinación difícil de sortear: pérdidas en la red y agua que se acumula por las lluvias a partir del desnivel de la vía y carecer de desagüe pluvial.
En el verano se hizo un arreglo, con la colocación de los restos del asfalto quitado de Brown, en el centro de la ciudad, pero duró poco, por lo cual la línea 512 debió modificar su recorrido.
El ingreso del micro fue un pedido porque los vecinos lucharon durante años. También hay otros logros que se ven opacados, como el cordón cuneta que se arruina por el mal estado arterial. “Es una problemática de toda la vida y nadie se pone los pantalones largos”, definió Long.
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