Desborde del Salado dejó familias aisladas

El GER declaró alerta roja y a la madrugada partió hacia Figueroa.
La fuerza del agua ya se hace sentir en el interior santiagueño, ya que durante la jornada de ayer se produjo un desborde en la zona de Averías, departamento Taboada, donde quedaron aisladas aproximadamente seis familias que se resistían a ser evacuadas.

La información fue provista por el personal del GER, quien realizó el monitoreo en el lugar donde la gente intentó contener el derrame sin éxito.

Ante la inminente crecida del río Salado, señalaron que actualmente pasaron de alerta naranja a roja y “en la madrugada del martes saldremos el grueso del grupo para algunas zonas del departamento Figueroa”, indicaron.

De acuerdo a la evaluación realizada sobre terreno, las zonas que mayor preocupación genera son Santos Lugares, Bandera Bajada y otras localidades del mencionado departamento, donde Defensa Civil ya tiene instalados centros de evacuación con todos los servicios.

Por otra parte, el Comité de Emergencia que tiene base en el dique Figueroa ya estaba preparado para dirigirse a los sectores considerados críticos, que habían sido relevados el fin de semana pasado, cuando en la provincia de Salta se libró el alerta blanca por la cantidad de agua que almacenaba el dique El Tunal.

En un recorrido por cercanías del río Salado, hasta la fecha se mantiene el caudal y las defensas por el momento no se vieron afectadas, pero sí alrededor de 500 familias que habitan a sus márgenes se mantienen en alerta.

En Añatuya y alrededores la situación “por el momento” está controlada, aunque se reforzó el número de trabajadores para colaborar en las tareas de asistencia.

Si bien los informes que llegan desde la provincia de Salta hablan del incremento del caudal en la zona, se están tomando todas las medidas al alcance para evitar daños como los del año pasado, cuando la crecida sorprendió a las familias de los departamentos Avellaneda y parte de Taboada.

En Copo se logró evitar derrames

La creciente que alcanzó el pico más alto del nivel del río Salado mantiene despiertos y en vilo a las poblaciones ribereñas del departamento Copo, donde se registraron filtraciones, empero el trabajo de las cuadrillas de operarios de la Comisión Municipal, con la colaboración de vecinos, evitó que se registraran derrames importantes y la situación se mantenía “controlada”.

Ayer a la tarde, en diálogo con la corresponsalía de Nuevo Diario en Monte Quemado, el comisionado de Villa Matoque, Hugo Santillán comentó que recorrió el cauce del río Salado en el departamento Copo, donde pese a haber soportado la noche del domingo el pico más alto de la creciente, “no se registraron derrames importantes en la zona del arroyo y en la Candelaria”.

“Por su parte, Irineo Juárez, poblador de la Candelaria cuya vivienda se encuentra a pocos metros del cauce del río, explicó que “durante toda la noche” estuvieron arrojando troncos, ramas y árboles para reforzar la defensa ayudados por un tractor de su propiedad y evitar así que el río desborde y arrastre su casa y se extienda hacia el pueblo. ”De noche y de día estamos alerta y muchos de nosotros desde hace dos días no hemos dormido”, comentó.

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