Desborde de canales de riego anegaron la 142

En el establecimiento primario de María Elvira no se pudo dictar clases por el estado del predio.

La inundación ocurrió durante el fin de semana. Al volver al lugar el lunes, encontraron agua en la superficie y pozos ciegos rebasados.

Por tercer día consecutivo los 200 estudiantes que concurren al nivel inicial y primario que funcionan en el edificio de la Escuela 142 no tuvieron clases. Una vez más, el desborde de los canales de riego que rodean el predio del establecimiento inundaron el lugar volviéndolo inaccesible. Además, las filtraciones hicieron rebalsar el pozo ciego, dejando las aguas servidas en la superficie.

Esta situación se reitera en la escuela. El problema, esta vez, fue descubierto el lunes, cuando el personal docente volvió al establecimiento para retomar sus actividades. Allí descubrieron que el predio estaba tapado por el agua. Al parecer, el desborde de un canal que se encuentra en uno de los laterales del edificio se había producido durante el fin de semana. Dado el tiempo trascurrido y el caudal de agua, el pozo ciego también se había saturado. Al parecer, la inundación, en este caso se debió a que una de las compuertas que regula el caudal se encontraba rota.

Como primera medida, según explicó la directora Cristina Asín, recurrió a la delegación del Consejo de Educación (CPE) para que brindaran asistencia. Desde el CPE se habría recurrido al municipio, quien prestó las máquinas para bombear el agua fuera del predio escolar. Esta tarea se desarrolló durante el martes.

Una vez cumplimentada, quedó la tarea del vaciamiento de los pozos ciegos. Este trabajo se había comprometido a realizarse en la tarde de ayer. Asín indicó que la subdelegada de Educación, Liliana Barral se había comunicado con los camiones atmosféricos. Pero la solución final dependía de la posibilidad de acceso que el vehículo tuviera. De encontrarse anegado el espacio donde estás las cámaras sépticas, no podría realizar el trabajo. Por ese motivo, la directora estaba esperando la evaluación del lugar para confirmar si los niños podrían volver al establecimiento.

Para Asín “debe haber una solución”, por ese motivo espera que se convoque a una reunión entre el Consejo de Educación y el Consorcio de Regantes o se busque asesoramiento por parte de un ingeniero que pueda proporcionar ideas para evitar que se vuelva a repetir esta inconveniente. Los desbordes no siempre impiden el funcionamiento de las clases, pero sí pueden volver inaccesible el lugar por tratarse de un establecimiento rural.

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