El fuerte viento y la constante lluvia que se desató en la jornada del miércoles provócó el desborde del Río de la Plata en varios puntos de la costa bonaerense y Quilmes no fue ajeno a ello y sufrió una significativa crecida en la tarde de ayer.
En Quilmes, los escalones de la rambla fueron superados y llegó casi hasta el pavimento en la zona de la rotonda o bien inundó el parquizado en el tramo que une la calle Otamendi con Iriarte. Más adelante, hacia la última rotonda en el sector sur, el agua alcanzó los estacionamientos linderos al murallón, hasta casi la avenida Cervantes, prácticamente desierta en la tarde de ayer, a comparación de las últimas jornada con muy altas temperaturas.
Conocida esta situación, el Municipio de Quilmes tomó cartas en el asunto y a modo de prevención comenzó a preparar distintos elementos, con la finalidad que la situación se complicaba, tener a disposición todos los métodos posibles para asistir a los vecinos ribereños.
La situación más complicada se vivió en la tarde de la víspera, cuando comenzó a subir el agua y cerca de las 18 se vivió el momento más crítico de la crecida, aunque no terminó siendo tan complicada como se había anunciado en un principio. Por suerte no se registraron mayores problemas.
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