Los desastres naturales, agravados por la ineptitud de funcionarios brueristas y sus negociados

Los desastres naturales, agravados por la ineptitud de funcionarios brueristas y sus negociados
Los ciudadanos de la ciudad de La Plata, quizás como pocos, entienden que nuestro planeta está pasando momentos delicados. La inundación del 2 de abril y la tormenta del 2 de diciembre fueron testimonio de ello. Los funcionarios municipales encargados de atender asuntos tan críticos como estos, por la exposición que implican, quedan fácilmente evidenciados cuando realizan un mal desempeño de la función.
Por estos momentos, las organizaciones que se ponen en marcha durante una crisis, generalmente ambiental, mantienen una dura interna con el titular de la secretaría de Atención y Prevención del Riesgo municipal, Carlos Ibarra.

El funcionario en cuestión, encargado del tratamiento de desastres naturales, desembarcó en esta flamante área tras la catástrofe del 2 de abril, durante la tormenta que se llevó la vida de cientos de platenses.

En el presupuesto 2014, el área que conduce Ibarra recibió más de 11 millones de pesos. Durante su exposición en comisión, donde el flamante bruerista debió justificar las sumas que percibirá la secretaría, el militar retirado alegó que “todavía ni siquiera había comprado una lancha”.

La improvisación que reviste su gestión choca de lleno con las autoridades de Defensa Civil, la dirección de Voluntariado Social y el mismísimo jefe de Gabinete, Santiago Martorelli, entre quienes es fuertemente resistido por su origen militar y su excesivo verticalismo, muy ajeno a la tarea solidaria y mancomunada que el resto de la gestión pretende impulsar.

De hecho, fruto de este exacerbado verticalismo, Ibarra -quien desembarcó en la secretaría de Atención y Prevención del Riesgo gracias a su amistad con Gustavo Luzardo- recientemente despidió a asesores de prensa por no acatar directivas que, a entender de los empleados, no tenían razón de ser dentro de su desempeño profesional.

Quizás la crítica más fuerte de quienes lo resisten, tenga que ver con el origen de este militar retirado, quien a pesar de ser funcionario de la ciudad de La Plata, vive en El Palomar, lugar donde está emplazado el célebre Colegio Militar.

A pesar de que Ibarra ya está en funciones y percibe más de 30 mil pesos por mes, debido a que no habita en La Plata, cuando ocurre un accidente como en el caso del día lunes, es muy poco lo que puede hacer a la distancia. Incluso cuando, en la mejor de las situaciones, llega a anoticiarse a tiempo.

LAS AMISTADES, SOBRE TODO

Fue el mismísimo Ibarra, quien disfruta de unas lujosas instalaciones en sus oficinas ubicadas en calle 7 entre 36 y 37, el que acercó al carismático meteorólogo de Canal 13, Mauricio Saldivar, con quien mantiene una amistad de hace años, para ponerle a disposición el negocio de las notificaciones del clima vía celular y el sistema de alertas oficial de la municipalidad.

Hacemos referencia a los mensajes de texto que notifican a los vecinos de La Plata, en forma de spam, sobre alertas meteorológicos, que se basan en los dudosos pronósticos del propio Saldivar.

En ese sentido, teniendo en cuenta el cuestionado tratamiento de la catástrofe del gobierno de Pablo Bruera el día de ayer, vale recordar las declaraciones del titular de Defensa Civil, Fernando Carlos (un enemigo casi declarado de Ibarra), quien señaló con respecto a lo sucedido: “Esperábamos vientos de 60 kilómetros y se produjeron ráfagas de más de 100 kilómetros por hora”. Al menos así lo supuso el experto empleado del Grupo Clarín.

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