Ante los múltiples y diversos padecimientos patagónicos derivados de una inédita e incesante nube de cenizas y ahora también `lava´ procedentes del volcán chileno Puyehue, lamentable, inaudita e insensiblemente esta verdadera calamidad se ve incrementada por una desaprensión oficial que acicatea todo desconsuelo, daño, perjuicio y desazón los que solo se ven mitigados, acompañados y consolados por crecientes grados de solidaridad social (Red Solidaria Cipolletti, Caritas, Red de Comunidades Rurales y Fundación Cruzada Patagónica, fundamentalmente).
Así las cosas, transcurrido casi un mes de este estrago, ahí, en tan tremendo escenario, demasiados lugareños no entienden ni comprenden como el Estado nacional, provincial y municipal en general, es tan ineficaz, tan improvisado y por ende, tan carente de capacidad de respuestas adecuadas, razonables, eficientes y apropiadas.
No pocos se preguntan: 1) Porqué todavía no tenemos equipos interdisciplinarios de científicos y profesionales para monitorear los volcanes (¿próxima oferta-ampliación-extensión académica del Instituto Balseiro en Bariloche?); 2) Cómo aún no implementamos un Protocolo para desastres naturales; 3) Porqué en “la zona roja” su Defensa civil sólo atiende y entiende mínimamente para justificar un sueldo que así se verifica tan desproporcionado como inmerecido; 4) Porqué Chile evacuó a sus pobladores con humanista- eficiente anticipación en tanto nuestra contumaz administración pública ni siquiera advirtió a las poblaciones volcánicamente colindantes al Puyehue; 5) Tantas cosas.
Así entonces una lectura cívicamente correcta y provisoria de este tremendo acontecimiento es más que clara; Los planes y programas preventivos no captan votos; sólo el clientelismo y la profundización del populismo –si preanunciada oficialmente- capta y coopta votos con toda gama y porte de prácticas reprochables como el envío desde la Nación de pasturas que no sirven ni alimentan los ganados autóctonos en gravísimo riesgo y que adicionalmente, seguramente son compradas con sobreprecios ignorando que en la región castigada Vg., con urgencia se necesitan alfalfas, granos apropiados, agua … etcéteras.
A solo 40 km del volcán está ubicada Villa La Angostura, cuya comunidad ha resistido hasta el asombro casi todas las autoevacuaciones no obstante indisponibilidades en la prestación y el suministros de los servicios públicos esenciales como son el agua potable, la energía eléctrica, el transporte, la recolección de residuos, el dictado de clases, etc., pero siempre e invariablemente con sus jefes de familia no solo “sin abandonar el barco” para custodiar sus bienes -que pioneramente y con tanto sacrificio consiguieron sino arremangándose codo a codo sin secar sus lagrimas para limpiar y reemprolijar edificios, viviendas, centros cívicos y todo.
Jacobacci está tapada de "arena" (no es ceniza volcánica como difunde mucha prensa desinformada o malinteresada) y los pobladores que desde siempre viven en los parajes perjudicados también viven la otra parte de esta tragedia en nuestro Sud al ver sufrir y morir todas sus ovejas, sin contar siquiera con el auxilio público oficial rural y urbano Vg., fardos verdes para ovinos; maquinaria vial pertinente; algo.
Increíble e inaceptablemente ante todo este inconmensurable desastre, nuestra presidenta sostiene: "es un efecto psicológico"; en tanto el Gobernador afirma: "está todo bajo control" y cierra el `malacate del dislate y la desaprensión´ algún Secretario de Turismo Regional según el cual: "en un tiempo corto se larga la temporada" todo ello sin argumentos sensatos y posibles pero, con la certeza de que ninguno de ellos se hizo presente en el lugar devastado para ver y mirar personalmente la verdadera gravedad, trascendencia, implicancias y significado de esta penosa situación que sin embargo ni pudor han de presupuestar oficialmente y a distancia, con toda temeridad ignorancia y desparpajo.
¿Acaso pensaran también que podrán negociar con el Puyehue "la suerte de alguna próxima contienda electoral"?
La maravilla propia y única del paisaje patagónico está transfigurada en toda desolación y tristeza. En efecto, hay demasiada flora y fauna irrecuperables; especies y variedades de aves que ya no volarán ni veremos por el cielo; infinidad de pinos y pinares -tan pintorescos y característicos- doblados por su sobrepeso de cenizas; mortandad de animales que perecieron por no tener que comer y tal.
Finalmente nada de esto hace a una mirada pesimista de la situación sino sólo a un retrato de la misma y, esta “foto” quiere rescatar, valorar, resignificar y enaltecer la gran solidaridad y ejemplaridad de cada una de las personas que integran y dignifican las comunidades locales y regionales, la fuerza de la población por querer salir adelante como tantas formas admirables de organización humana que se formaron solidariamente por encima de todas las diferencias religiosas, políticas, ideológicas, de raza y de nacionalidad.
A lo demás, a todos los demás … que Dios y la Patria se lo demanden!
Comentá la nota