Desalojo en Abasto: un abogado defensor terminó preso e incomunicado por 12 horas

Desalojo en Abasto: un abogado defensor terminó preso e incomunicado por 12 horas

Se trata del abogado Adrián Rodríguez Antinao. Lo redujeron entre 6 agentes y lo llevaron a la comisaría 7ma de Abasto. A pesar de que otros colegas y militantes de organizaciones de DDHH insistieron horas para verlo, estuvo incomunicado por más de 12 horas. Contó para INFOBLANCOSOBRENEGRO la historia de su detención ilegal.

“Inusual” es la palabra que, con pesar, pronuncia el abogado Adrián Rodríguez Antinao cuando se refiere al hecho que ocupó todo su día jueves de la semana pasada: en pleno desalojo del predio de Abasto, y mientras presenciaba la violencia policial contra las familias que ocupaban la tierra, seis agentes lo redujeron, lo llevaron a la comisaría 7ma de Abasto, luego a una Alcaldía y lo tuvieron incomunicado, en total, 13 horas.

El día de su detención, Antinao había ido a trabajar asesorando y asistiendo a los vecinos: así como la prensa había ido a cubrir, así como los médicos a curar, así como los fotógrafos a obturar. “Mi trabajo ese día era ir a ver, filmar, sacar fotografías, tomar datos, asistir a heridos para que no sean más golpeados”. El abogado contó a INFOBLANCOSOBRENEGRO que cuando estaba a 100 metros del área de exclusión (ni si quiera en el área del inmueble) el comisario mayor Francisco Rupnik, a cargo del operativo, envió a un agente y luego a 5 más para reducirlo.

Inmediatamente Antinao presentó un hábeas corpus y “no obstante la presencia de colegas profesionales, organizaciones de DDHH que se presentaron a la Comisaría 7ma de Abasto, estuve incomunicado durante 8 horas sin saber lo que pasaba afuera, sin saber mi situación. No solamente yo no pude intervenir para defender a los desalojados, sino que otros colegas tampoco pudieron trabajar en mi caso”.

IBSN: ¿Qué te dijeron en la Comisaría para justificar tu detención?

Antinao: El motivo era resistencia a la autoridad. Pero en realidad yo no estaba resistiendo un desalojo, estaba ahí a requerimiento de las personas haciendo mi trabajo. Esto tiene que ver con que todavía hay actitudes de sectores de las fuerzas policiales que tienen un actuar arbitrario, y tiene que ver con la figura derogada del Código Penal del desacato. Antes ellos verbalmente disponían alguna medida y el que no cumplía con eso era un desacatado y tenía que ir preso a una comisaría. Eso fue derogado porque era inconstitucional. Si alguien rechazaba alguna decisión del comisario o de un policía inmediatamente era acusado por desacato.

IBSN: Como un Código de Faltas con faltas inventadas…

A: Exactamente. Fue derogado porque le daba mucho poder a la policía como para privar a las personas de su libertad. Y en realidad, fue fácticamente lo que me aplicaron. “Retírese de acá”, “No, vengo a trabajar, soy abogado, acá tengo mi credencial”, “Adentro”. Yo venía trabajando con las víctimas de forma anterior, igualmente por más de que no hubiese estado trabajando, ante la recepción de un llamado telefónico uno tiene las facultades que otorga la Ley para asistir a una persona que requiera sus servicios.

IBSN: ¿Estuvo detenido con familias que ocupaban el predio?

A: Sí, éramos en total 13 personas y después nos trasladaron esposados, con una fuerte exposición pública y mediática, a una Alcaldía. Ahí estuve también incomunicado hasta altas horas de la noche, cuando pude ver a un colega. Por supuesto acepté que me defendiera. En todo momento había organismos de DDHH en la puerta de la Fiscalía y otros colegas del Colegio de Abogados para interiorizarse de mi situación

IBSN: ¿Cuál fue el trato que recibió?

A:Me trataron como a un preso común. Me obligaron a desnudarme a ver si llevaba objetos contundentes… la verdad, fue un día muy negro para la Justicia porque fallaron todos los mecanismos que tiene una persona privada ilegalmente de su libertad. Es decir: contacto con su abogado, contacto con sus familiares, derecho a una llamada. No conocí a mi Juez: presenté un hábeas corpus (del que tengo una copia firmada hecha a mano alzada) y nunca conocí a mi juez, nunca me llamó, estuve en una suerte de escarmiento judicial.

IBSN: ¿Las familias que Ud asistía terminaron presas también?

A: No; nos encontramos con gente que eran curiosos y estaban observando la situación del otro lado de la calle y fueron cooptados por la fuerza policial. Yo creo que en realidad se trató de una maniobra para evitar testigos, cámaras, o fotografías. Las fuerzas policiales hoy en día tienen mucho miedo a los celulares, eso ha generado que más de una persona haya sido filmada en situación de abuso policial. Aquí fue un “actuar rápido”, una operación relámpago para llevarse a todos los testigos o impedir un trabajo de la prensa y otros profesionales.

IBSN: ¿Cómo ve la situación de las familias de Abasto?

A: Yo siempre soy optimista en el trabajo. Esto va a llevar tiempo pero vamos a llegar a buen puerto. Creo que todo esto es parte de un sector minúsculo de la Justicia que está haciendo mal su trabajo: en la causa penal hay muchísimas, muchísimas deficiencias de orden constitucional. Un hecho concreto: había una medida jurisdiccional de no desalojo, que lo suspendía. Al haber dos medidas contradictorias tiene que resolver el superior común, la Corte Suprema de Justicia, que debía decidir si tenía razón la justicia penal o la contencioso administrativa. Esto no ocurrió: vencido el día del desalojo aparece el propio desalojo en forma brutal, intempestiva, porque no hubo negociación. Irrumpieron con balas de goma, gases lacrimógenos, una situación de facto.

COMO EN UN ZOOLÓGICO

Según el abogado Antinao, fueron muchos los derechos violados de los vecinos de Abasto: no hubo asistentes de familia ni niños, ni tampoco personal policial femenino para las mujeres. “Hay una serie de negociaciones previas que tienen que ver con la buena fe, con los criterios de racionalidad. Esto fue empujar, sacar a la gente, vinieron topadoras y las pocas pertenencias que tenían estas personas fueron tapadas, quemadas. Creo que la sociedad todavía no ha tomado la magnitud de todo esto”, reflexionó Antinao. “Indudablemente es un retroceso muy grande y a mí me preocupa esta suerte de actuar policial o de la Justicia sin control; la Suprema Corte no pudo controlar porque no le llegó la causa”.

Las declaraciones de Antinao apuntalan las versiones de diversos medios que habían retratado la violencia policial vivida el jueves: “Imagínense las personas más vulnerables lo que han sufrido, si yo que tengo estudios universitarios padecí toda esa situación”. Es que pese a la numerosa cantidad de organizaciones, abogados y transeúntes que se acercaron a ayudarlo, no pudieron acceder a él.

Antinao estuvo preso en un calabozo de 1 × 1 sin remedios, sin comida y sin agua. Primero desde las 8.30 de la mañana en la comisaría 7ma, pasando por su traslado a la Alcaldía de donde salió a las 21:45 del mismo día: “con todo un ejército de abogados que quería verme y no pudo. Esto va más allá de mi testimonio, es un dato que ha trascendido y he recibido muestras de solidaridad de distintas instituciones. Realmente fue muy grave porque yo fui a trabajar, no fui a resistir el desalojo con palos y machetes: fui a trabajar”, insiste el abogado.

La Comisión Provincial por la Memoria le comunicó que es el primer caso, desde su existencia en el que les niegan ver a una persona detenida. El Colegio de Abogados también había llamado desde temprano para corroborar su situación, pero no los atendieron. “Nadie entiende por qué tanta homogeneidad entre la Fiscalía, el juzgado y la policía. Nunca pasó esto".

La comunicación con Antinao termina con una inusual declaración: no visitará nunca más el predio de animales y jaulas en el Paseo del Bosque, en avenida 52 y 118. Cuando estaba detenido junto a otros vecinos, el abogado pensaba en cómo resolver su “laberinto”, haciéndose preguntas y caminando de un lado hacia otro. Uno de los jóvenes detenidos con él le graficó la situación. Sonriendo con pesar, le dijo: “estamos como en el zoológico”.

 

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