Más de un centenar de personas, en su mayoría menores de entre 12 y 15 años de edad, fueron desalojados durante la madrugada de ayer de una fiesta clandestina que tenía lugar en el quincho de la Mutual del Personal de la Caja de Servicios Sociales, en Pellegrini y 9 de Julio, que resultó clausurado por la Dirección de Comercio de la Municipalidad de Río Gallegos.
El desalojo del local que la Dirección de Comercio Municipal llevó adelante con la colaboración de personal de la comisaría Seccional Primera de Policía, tuvo sus consecuencias, más allá de la clausura que afecta a la Mutual del Personal de la CSS, en disturbios y rotura de cristales que provocaron menores en locales cercanos.
Otras consecuencias. Por los disturbios terminaron aprehendidos al menos 7 menores, que más tarde serían entregados a sus padres y se iniciaron dos causas por daños en los locales comerciales El Giro Didáctico y El Viejo Ciprés, en Sarmiento y Alberdi. Tales las consecuencias de este tipo de actividad nocturna, fuera de toda normativa, que no sería posible sin el consentimiento de adultos.
El funcionario municipal apuntó a los padres, a la familia en primer lugar, haciendo un llamado de atención para que estén atentos a lo que hacen sus hijos y alertó a los propietarios de locales que son alquilados para un asado o evento familiar y terminan siendo utilizados para otro fin, violándose distintas normas municipales, con la consecuencia de clausura y sanciones.
“Si los padres y los propietarios de los locales son responsables, no vamos a tener este tipo de inconvenientes”, reflexionó Martínez, quien explicó el accionar municipal dirigido en principio a garantizar lealtad comercial, como así también, las condiciones de seguridad de todo lugar de esparcimiento y reunión.
Controles comerciales. El funcionario explicó que las inspecciones apuntan al control de la habilitación comercial, y el pago de impuestos y tasas correspondientes a la actividad, y si las mismas incluyen o no expendio de bebidas alcohólicas.
En el lugar se encontraron no sólo con estas transgresiones comerciales, sino también en lo que hace al despacho indiscriminado de bebidas alcohólicas a menores y también a la norma que prohíbe fumar en lugares públicos cerrados.
Martínez dijo que se encontraban en el lugar muchas personas en estado de ebriedad y advirtió que “si son personas grandes, es su responsabilidad, pero no se puede hacer un despacho indiscriminado de bebidas alcohólicas a menores”.
Para el funcionario municipal, la situación por reiteradas fiestas clandestinas se había calmado tras una anterior, con gran repercusión en el barrio San Benito. No obstante fuentes policiales consultadas aseguran que es una constante y alertan a los padres que tienen que hacerse responsables, sobre todo por las salidas de menores, porque después cargan las tintas sobre otras instituciones.

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