Desagües pluviales: El sistema ya no da abasto y las lluvias inundan varios sectores de la ciudad

Ante golpes de agua de relativa magnitud, se genera un creciente fenómeno de anegamiento de las calles de desagüe pluvial que "bajan" hacia los lindes de la planta urbana - Esto impacta con mayor incidencia en los barrios, que se tornan intransitables - Se requieren obras de infraestructura
Ante cada "golpe" de agua de cierta magnitud, nuestra ciudad sufre el anegamiento de varias calles y arterias, que comúnmente llamamos de "desagüe" y son las que bajan hacia los lindes de la planta urbana.

Así, puntualmente en estos últimos días, en los que hemos afrontado lluvias de gran magnitud (sobre todo aguaceros muy densos que implicaron gran cantidad de milímetros acaecidos en pocos minutos) pudimos apreciar una avenida Larrea que era prácticamente un canal veneciano, ya que los desagües no daban abasto para captar el profuso caudal producto de la lluvia. En las intersecciones con las calles de "desagüe", es decir, Roca, Mármol, Lagos, Sarmiento etc., la situación se hacía más complicada.

Pero al replicarse en distintos puntos de la periferia de la planta urbana, el problema se complejiza, ya que en esos casos hay barrios que sufren anegamientos que, por la carencia de cordones y desagües apropiados, pueden perjudicar directamente a los vecinos.

Por ejemplo, cuando durante la última lluvia visitamos barrio Santa Teresa, apenas pudimos dar crédito a lo que visualizamos en la zona de la intersección de Loma Negra con Madre Miguelina: prácticamente una riada que cubría literalmente todo el sector.

UNO DE LOS FACTORES QUE

INCIDEN EN LA PROBLEMÁTICA

Aunque no se suele aceptar demasiado, por las razones que fuere, lo cierto es que el crecimiento urbano relativo de la ciudad ha sido importante en las dos últimas décadas.

Así, se han sumado edificaciones nuevas tanto en el marco de la propia planta urbana como en la periferia. Y más construcciones quiere decir menos suelo libre y más techados, por lo cual, aunque parezca una apreciación muy simplista, lo cierto es que la capacidad de desagüe -digámosle así- "natural" por escurrimiento de la ciudad, diseñado para un damero original de exigua densidad edilicia, ya no da abasto.

Las lluvias abundantes ya no cuentan con espacios libres para ser absorbidas naturalmente, los techados desaguan hacia las calles y el agua, por consiguiente, suma un caudal que ya no es posible contener con los recolectores exiguos de las calles de desagüe.

Así, el agua de las lluvias tiende a acumularse en las zonas críticas hasta que por fin se va escurriendo hacia los canales de derivación.

Para dar un ejemplo. Hace un par de años, en el sector comprendido por los lindes del barrio Progreso y la ruta provincial 31, donde fueron instalados enormes galpones por parte de una empresa de logística, se generó justamente este problema: al haber más techos y menos espacio libre para permitir una absorción natural de las lluvias, el agua colmaba y desbordaba los canales circundantes, por los cuales hubo que abrir, medio improvisadamente y con la aquiescencia de la firma en cuestión, una nueva canalización adyacente a las vías del ferrocarril Nuevo Central Argentino, al otro lado de esa planta.

Es que, es bueno comprenderlo, toda urbanización genera lo que se denomina "impacto ambiental". El que estamos ilustrando es un ejemplo concreto de ello.

CANAL DE LARREA: SE ESPERA

QUE SU ENTUBAMIENTO AYUDE

Tal como hemos informado esta semana, la Dirección Provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas llevó a cabo el pasado 7 de diciembre, el acto de Licitación Pública a fin de adjudicar la obra "Desagües Pluviales en Rojas- Etapa I", jurisdicción del partido de Rojas, cuyo presupuesto oficial asciende a la suma de $5.614.402,18, y el plazo de realización ha sido estipulado en quinientos cuarenta días corridos.

En ese marco, fueron dos las empresas que presentaron cotizaciones económicas. Pero la preadjudicación se demoró debido a que se produjo un procedimiento de impugnación solicitado por una de las firmas. Esto, cabe aclarar, no es relevante ni afecta a la obra: se trataba de cuestiones técnicas o formales que los participantes de una licitación observan "con lupa" en cada instancia de esa naturaleza.

Así, hasta donde podemos confirmarlo, la obra fue finalmente adjudicada de forma definitiva a una empresa constructora con sede en Chivilcoy.

Como este diario anticipara, a través de esta licitación, la dirección provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas del Ministerio de Infraestructura bonaerense, pondrá en marcha la primera etapa del ambicioso proyecto oportunamente lanzado por el ex intendente de Rojas, Norberto Aloé, el cual, globalmente, supondrá el entubamiento de más de diez mil metros de canales hoy a cielo abierto, en todo el distrito de Rojas.

Esta obra se financiará con recursos del programa nacional Obras para Todos los Argentinos, y en su primera etapa se cuenta con un presupuesto oficial de 5.614.402,18 millones de pesos.

En este caso, esta primera etapa de la obra afectará al canal que corre entre Hilario Lagos y Sarmiento y llega hasta avenida Larrea hasta "baja" por Holmberg.

De acuerdo a lo que podemos anticipar, de no mediar otros inconvenientes, y considerando que la observación realizada por una de las empresas participantes ya ha sido resuelta, esta importantísima obra, oportunamente adjudicada en forma definitiva, debería estar comenzando posiblemente a principios o mediados del próximo mes de abril.

A este respecto, el arquitecto Juan Carlos Cabrera, secretario municipal de Infraestructura y Servicios Públicos, se manifestó conciente del problema y sostuvo que el entubamiento de ese importante canal, permitirá aliviar el actual colapso del sistema de desagües en ese sector de la ciudad.

ES FUNDAMENTAL APUNTAR

A OBRAS DE ENTUBAMIENTO

Cabrera consideró, en tanto, que "es fundamental" darle continuidad y progresión a grandes obras de entubamiento en pos de solucionar la situación de los canales que actualmente funcionan a cielo abierto y que, obviamente, ya no constituyen un sistema eficiente para el desagüe de la ciudad.

El funcionario explicó, además, que a su criterio esa solución -es decir, obras de entubamiento- tiene implicancias claramente funcionales, pero también inciden en su importancia factores sanitarios e inclusive estéticos, para no hablar de cuestiones estrictamente prácticas.

En efecto, mantener aceptablemente limpios y despejados los canales a cielo abierto implica un lógico desgaste extra de las maquinarias municipales más una importante inversión en insumos y en horas-hombre, para darle forma a una solución que no llega a ser más que parcial.

Además, "cuesta mucho que los vecinos comprendan que no deben arrojar desechos en los canales", deploró Cabrera, quien relató que, lamentablemente, muchas veces se encuentran obstrucciones que no son acreditables únicamente a las malezas o a la acumulación de tierra, que son problemas que podríamos definir como "naturales" que padecen habitualmente los canales a cielo abierto, sino a cierta negligencia de parte de los contribuyentes.

Hay anécdotas, en este sentido, que acopia el personal que se desempeña en Servicios Urbanos. Se ha llegado a encontrar desde cubiertas de tractor hasta colchones obstruyendo la corriente de los canales a cielo abierto y, según se dice, en una ocasión hubo que retirar el armazón de una vieja heladera.

Pero independientemente de los problemas "naturales" de los canales a cielo abierto y de que arrojen en su interior residuos de todo tipo, lo cierto es que aunque estuviese en perfectas condiciones ese sistema ya no es eficiente para la ciudad.

"Por eso hay que entubar estos canales. Es la solución que se requiere. Yo estoy convencido de que con el entubamiento del canal de Larrea, que en lo posible vamos a procurar extender hasta donde podamos, más allá del proyecto original, vamos a aliviar mucho la situación que se produce cuando desbordan las calles que desaguan en ese sector", puntualizó el titular de Infraestructura.

Y lo sanitario también es importante. Un canal a cielo abierto, inevitablemente será cobijo de aguas estancadas, de malezas, de insectos y alimañas de todo tipo. El propio canal de Larrea, por ejemplo, hacia el vértice del Prado Español, todavía conserva aguas estancadas de la última lluvia: ámbito ideal para que proliferen insectos.

No es menos importante, tampoco, lo estético. Pocas cosas deben ser más desagradables para un vecino que convivir con una zanja -porque en definitiva eso es un canal a cielo abierto- pestilente y llena de malezas y que, para colmo de males, ya no cumple más que en un porcentaje mínimo la función para la que fue "diseñado".

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