Luego de la tragedia en La Plata debe surgir una nueva conciencia preventiva. Gran parte de ella recae en los ciudadanos y en su conducta de higiene urbana. Los desagües marplatenses demuestran que esa conducta es deficiente. OSSE ha extraído todo tipo de elementos obstructivos, incluyendo los más impensados.
Cada tres o cuatro meses personal de OSSE realiza tareas de mantenimiento en los desagües y bocas de tormenta para evitar inconvenientes. Y en esos menesteres encontraron artículos de los más disímiles, que van "desde tubos de gas hasta una moto, pasando por todo tipo de desechos", explicó a LA CAPITAL la jefa del área de Desagües Pluviales de OSSE, arquitecta Alejandra Franco.
A manera de prevención, y teniendo en cuenta la época del año, la profesional recomendó "no dejar basura suelta ni los restos de poda, sino embolsarla y esas mismas bolsas colocarlas en los porta residuos o en un lugar alto".
Es que "para provocar daño -dijo la arquitecta- no se necesita un gran montículo, enseguida las hojas son arrastradas. Otro peligro son las botellas de plásticos, que enseguida funcionan como tapones, al igual que las ramas".
A pesar de reconocer que "somos una ciudad con una higiene urbana deficitaria", apeló a la "conciencia ciudadana para no ensuciar, todos debemos cuidar un poco más".
Si bien la arquitecta Franco consignó que las tareas de limpieza y mantenimiento en los sumideros y desagües de la ciudad se realizan cada "tres o cuatro meses", consideró que las mismas deberían tener "más periodicidad" y calificó como "bueno" al estado de las cañerías.
En la ciudad existen "3.900 bocas de tormenta", mientras que los desagües tienen un diámetro que va de los 150 a los 600 mm., aunque las mayores desembocaduras pueden llegar a los 5 metros de diámetro (el de la Costa).
Una de las zonas más conflictivas, en materia de desagües, es la de la estación ferroautomotora. "Con la obra -explicó la arquitecta- quedaron muchos espacios impermeabilizados, lo que agravó la situación por la acumulación de agua".
Otra área complica es Parque Luro, aunque reconoció que "con la primera parte del colector Marcos Sastre mejoró bastante la situación. Y así como antes teníamos muchas llamadas de vecinos para quejarse, ahora agradecen". Y los problemas de anegamientos se agravan hacia el oeste de la ciudad, en barrios como San Cayetano y Jorge Newbery, entre otros. El puerto también suele inundarse.
Todavía quedan en la ciudad áreas sin desagües pluviales, como el barrio Autódromo, don Emilio y la zona baja de Batán.
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