En pleno centro de Posadas, obreros trabajaban ayer a unos cinco metros de altura sin ningún elemento de protección.
El esquema de regulación solo se ocupa de verificar que la documentación de cada obra y las credenciales habilitantes de los profesionales estén en regla. Pero los trabajadores consideran que falta mayor presencia de inspectores sobre el terreno. Siguen graves los operarios que se cayeron de una obra el sábado.
La construcción fue uno de los sectores de mayor crecimiento en la provincia desde la caída de la convertibilidad. Beneficiada por multimillonarios planes de obra pública y por un fenomenal incremento de los negocios inmobiliarios, la actividad fue, y sigue siendo, una de las principales locomotoras de generación de valor para los empresarios y fuente de empleo, especialmente en la capital provincial. Como contracara de este proceso, ni el sector ni los organismos del Estado, logran avanzar en un esquema realmente efectivo para evitar accidentes, tanto en obras, como en edificios terminados.
El grave episodio que ocurrió el sábado último, cuando se derrumbó una parte de una construcción sobre operarios que se encontraban en plena tarea dejó como saldo que los cuatro terminaron lesionados y uno de ellos con serio riesgo de perder la vida (ver recuadro).
El accidente volvió a encender el debate respecto a las condiciones de seguridad en las que se llevan adelante las obras y si los controles son suficientes.
Al respecto, el presidente del Colegio de Arquitectos de Misiones, Carlos Borio, explicó que el control que ellos realizan se limita a verificar que las tareas de dirección de obra, cálculo y ejecución caigan en manos de profesionales habilitados. Aclaró que no analizan si el proyecto es técnicamente viable, porque entienden que si los profesionales que lo firman están habilitados, entonces son idóneos para cumplir de manera eficiente esas tareas.
De este modo, Borio dejó en claro que la intervención del Colegio como organismo de contralor, termina con la habilitación de la obra, incluso antes de que se ponga el primer ladrillo.
Indicó que cuando algo no sale como estaba planeado, los errores pueden haber estado en los cálculos, en los materiales elegidos o en la ejecución.
Durante todo el proceso de construcción, la tarea de control recae en los organismos del Estado. La directora de Obras Privadas de la Municipalidad de Posadas, Graciela Palacios, explicó que las tareas de verificación comienzan en el proceso de habilitación del proyecto. “Se estudian los cálculos, se analizan los planos y se comprueba que el o los profesionales que respaldan la iniciativa, estén habilitados para cumplir las funciones en las que se desempeñan”, afirmó.
Pero según reconocen los propios funcionarios municipales y advierten desde la conducción local de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), las falencias en el control aparecen durante el proceso de obra.
“No podemos tener un inspector constantemente al lado de cada obra”, admitió el intendente Orlando Franco, para luego enfatizar que “se cometió un error y acá hay profesionales que tienen que asumir responsabilidades”, refiriéndose a quienes llevaban adelante la obra.
La situación preocupa a los dirigentes sindicales de los trabajadores de la construcción, ya que sus representados son las principales víctimas de los accidentes. Ramón Soley, dirigente de la Uocra advirtió que los controles son insuficientes, especialmente en las obras privadas. “Nosotros nos tenemos que limitar a verificar que los operarios estén inscriptos y cuenten con los elementos de seguridad necesarios, pero usualmente vemos que muchas cosas no se hacen como se deberían”, resaltó.

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