El acusado tiene 51 años.Unos 200 vecinos enfurecidos fueron en su búsqueda. Hubo golpes, un balazo que no salió, el saqueo de la humilde vivienda y el derrumbe. El acusado vendía CDs truchos.
Lapacho entre Calandria y El Zorzal del barrio Luján. A tan solo dos cuadras está el último gran asentamiento que abarca a terrenos de Luján y Villa Argentina. Alli precisamente tenía un lote que había tomado el protagonista de los hechos de Justicia por mano propia, del domingo por la noche.
El caso comenzó a escribirse con la caída de la tarde. Al domicilio de Remigio C. de 51 años, llegó una nena de 10 años enviada por sus padres. ¿Qué buscaba? Comprar un DVD trucho de los que ofrecía el hombre en el asentamiento y en el barrio. Dicen los vecinos linderos que Remigio vivía solo. Tiene familia en la zona pero no vive con el.
El comentario en el barrio es que la nena salió de la casa del vendedor de DVD truchos llorando. Fue a su casa, situada en la misma manzana. La noticia se corrió como reguero de pólvora. Llegó al asentamiento, donde Remigio tenía un lote con una casilla. Dicen que ese lote ya lo había vendido. Eso se dice, pero lo cierto es que lo fueron a buscar. Alli no estaba. La voz que se corrió reunió en pocos minutos a más de 150 personas. Luego se agregaría otro medio centenar. En la casa vecina no estaban sus habitantes. Llegaron cuando la turba estaba en la calle indignada en busca de hacer justicia. El relato de los vecinos da cuenta que Remigio se ganaba la vida haciendo changas. En el fondo una de las mujeres vecinas es pariente del acusado, el que estaba oculto en su casa y no salia ante el requerimiento de los “justicieros”. Como en toda revuelta siempre hay alguien que hace punta. Ingresaron a la casa y lo sacaron de los pelos al acusados. Hubo alguien que esgrimió un revólver, el que tenía una sola bala. Esto lo confirman los vecinos. El balazo a la cabeza de Remigio no salió. Pero de la paliza no se salvó. En ese momento llegaron dos patrulleros de la comisaría segunda. El caso no fue informado por la policía de la comisaria segunda. Nada de información. Cero contacto con la prensa. El comisario sigue enojado y podrá seguir por años. Los vecinos recuerdan haber escuchado de los policías la orden de que entren los justicieros para que derrumben todo y no prendan fuego por la casa de al lado. Claro, que cuando ellos se fueran con el detenido Remigio. Y los justicieros entraron para saquear la casa y derrumbarla a golpes. Los vecinos de al lado, a los gritos, pedían por su vivienda, pues las dos casas estaban pegadas. La noche se calmó cuando nada quedó en pie.
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