La Argentina cayó ante Brasil en Río de Janeiro 68-59 con un partido interesante desde la construcción del equipo, algunas respuestas individuales y el carácter defensivo de siempre.
A pesar de la derrota queda una buena sensación tras el 68-59 con que Brasil superó a la Argentina. El partido le sirvió a Julio Lamas para que su equipo pueda hacer correr los primeros sistemas y que los jugadores vayan adaptándose a los roles previstos.
Herrmann y Nocioni compartiendo las posiciones de alero-ala pivote, Mata como escolta, la doble base entre Prigioni y Campazzo, que son las situaciones que más se verán en España para esta selección.
Y por su puesto el rodaje de los que luchan por un lugar en el equipo. En ese rubro Nicolás Richotti con un gran primer tiempo, Matías Bortolín y un partido completísimo y Tayavek Galizzi con fuera y empuje rindieron a la altura de lo esperado ante un rival que por potencia física y talento individual pone la vara de medición muy alta.
El partido como espectáculo fue malo, los errores muchos por ambos bandos, pelotas que más que pases eran compromisos, falta de timing propios del tiempo de preparación y tiros no forzados carentes de porcentajes. Además hubo la fricción lógica de un clásico a toda intensidad y para colmo un arbitraje sencillamente pésimo que desvirtuó por completo el análisis del resultado final.
Es bueno analizar el partido como prueba. En principio Brasil mostró la preocupación de no depender de Marcelo Huertas, el base crack de Barcelona, que siempre tiene capacidad anotadora y para hacer jugar. Tanto Prigioni primero, como Campazzo después lograron una contención importante en el pick and roll con el cambio de marcas. En dicha estrategia quien quizás más haya sufrido la falta de timing sea Tayavek Gallizzi, perdido a veces en las rotaciones.
Por su puesto que es importante los minutos que este pibe de 21 años pueda sumar en cancha con la selección para su entendimiento porque viene de jugar 13:42 por partido en la última Liga Nacional. Cada minuto que sume será vital en la carrera por quedar entre los doce. Lo hizo bien y fue valiente para estar mano a mano contra tres NBA en el poste bajo.
Brasil hizo uso de Tiago Spliter en el poste bajo en el primer cuarto (2/3 en dobles y 2/2 en libres) sin embargo no pudo conectarlo a Nené y la diferencia la marcó con dos triples: uno de Alex y otro de Leandrinho. Argentina empezaba a sentir el rigor físico bajo las tablas con Brasil sufriendo 3 rebotes en ataques del local. En ataque el equipo de Lamas aprovechó el tiro abierto de Leo Gutiérrez (1/3) y Bortolín en el poste bajo (2/3 en dobles y 2/2 en libres).
Para el segundo cuarto con Galizzi - Herrmann y Nocioni la selección trató de proteger mejor su canasto. Pero Spliter otra vez sacó ventajas lo mismo que Andreson Varejao, quienes consiguieron 5 rebotes ofensivos. El primer ingreso de Campazzo no fue bueno (no al menos para lo que siempre se espera de él) pero si fue muy bueno lo de Richotti quien con recuperos, actitud defensiva y 6 puntos sin errar lanzamiento fue importante. Leandrinho asumiómucho protagonismo ofensivo pero falló y el partido se hizo parejo más por los errores que por los aciertos. Brasil se fue al descanso largo ganando 33-32.
El tercer cuarto fue parejo (terminó 16 iguales) pero comenzó con una escapada de Brasil que pudo acelerar corriendo el campo, sacar provecho nuevamente del poste bajo (10 de los 16 entre Nené y Spliter) cargando mucho la tabla ofensiva. En Argentina Herrmann, Gutiérrez y Richotti no encontraron el aro no obstante con el buen reingreso de Campazzo (5 pts) y la actuación de Bortolín bajo el canasto (6) Argentina emparejó nuevamente el juego.
En el tramo final la paridad era absoluta, pero la terna arbitral brasilera (olivera - Kover y Tandú) tuvo una bochornosa actuación dándole la posibilidad a Brasil que se aleje por dos técnicas a Chapu Nocioni y un par de faltas inventadas de modo grotesco. Es anecdótico.
Lo más importante es que en ese tramo final Campazzo y Prigioni jugaron el 1-2 (no jugó Selem Safar ni Laprovíttola por disposición del entrenador) y la variante tuvo matices interesantes. Campazzo empezó a anotar y a sacar acciones positivas de su repertorio que no obstante no se tradujo en puntos. Apenas 1/6 en dobles y 1/6 en triples en el último cuarto. Para Lamas era importante que los jugadores no se fueran mentalmente del partido por la protesta a los árbitros.
El ensayo ante Brasil tuvo el carácter justo que se requiere para jugar de visitante (en todo sentido) y los primeros pasos rumbo al mundial son satisfactorios. Sabiendo que no jugó Luis Scola que siempre abre los espacios y suma su impresionante capacidad anotadora, la Argentina se vuelve con sensaciones positivas de su paso por Río de Janeiro.
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