Derivaciones del asesinato de un menor en el Bº San Lorenzo

Derivaciones del asesinato de un menor en el Bº San Lorenzo

Quemaron la finca del presunto matador. Le dispararon a los bomberos que apagaban el incendio. Hirieron a un policía con perdigonadas. Dos vecinos del barrio también fueron baleados en el cuerpo.

Este viernes, en horas de la madrugada y como consecuencia directa del crimen de Luciano Aquino de 16 años, se produjeron numerosos hechos de violencia sobre calle Entre Ríos al 4.500 en el barrio San Lorenzo de Santa Fe, donde la víctima fue impactada con un disparo en la espalda que, minutos después, le produciría la muerte en el hospital Cullen de la ciudad de Santa Fe. Los hechos en cuestión se iniciaron algunos minutos después de la una y media de la madrugada, cuando un grupo de personas fue hasta una precaria finca ubicada sobre el pasaje Cervantes al 4.600, y le prendieron fuego afirmando que se trataba de la casa del matador de Luciano Aquino. Los vecinos que viven en la zona denunciaron el suceso a la central policial 911 y pidieron la presencia de policías y de los bomberos. Minutos después arribó al lugar una dotación de la agrupación Cuerpo de Bomberos Zapadores, que iniciaron el trabajo de sofocación del foco ígneo, y simultáneamente fueron apoyados por numerosos vigilantes de distintas dependencias que llegaron en buen número para restablecer el orden en la zona. Les dispararon a los bomberos Pero los ánimos, lejos de haberse apaciguado mientras los bomberos apagaban el incendio de la vivienda, varios desconocidos disparaban sus armas de fuego sobre la humanidad de los servidores, y entonces, un suboficial policial actuó repeliendo el ataque con su escopeta 12,70 con cartuchos con postas de goma. El suboficial en cuestión es Pablo Ramírez de 37 años, quien presta servicio como integrante de la dotación de la comisaría 28ª de barrio Barranquitas, y que en la víspera fue junto a su compañero de patrulla al barrio San Lorenzo, y observó cuando varios desconocidos descargaban sus armas de fuego contra los bomberos, y el les disparó balas de goma. Pero desde atrás fue sorprendido por un desconocido que le tiró una perdigonada de cartucho de escopeta que lo impactó en la cabeza y en su brazo derecho. Su compañero de patrulla, el suboficial José Maidana, lo trasladó hasta el hospital Cullen, donde los médicos de la emergentología le realizaron las curaciones del caso, y finalmente sus superiores policiales le dieron franco de servicio para regresar a su casa, descansar y reunirse con los suyos. Pero alrededor de las tres de la mañana, cuando Ramírez era llevado por su compañero Maidana por avenida Freyre, observaron antes de llegar a bulevar Pellegrini a un joven que cruzaba la calle corriendo y llevaba bajo un brazo una computadora portátil. Entonces, ambos policías lo siguieron y apresaron al llegar al parque Juan de Garay, y luego supieron que el delincuente también llevada dinero robado de un bar de barrio Candioti.

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