El futuro es poco promisorio para los países europeos con fuerte tradición socialdemócrata. El socialismo europeo dirige hoy ocho gobiernos contra 13 en 2001 y en todos lados están en franco retroceso. En Francia las urnas huelen a catástrofe.
A tres semanas de la elección, las urnas huelen a catástrofe. Si el 7 de junio las previsiones de los sondeos se confirman sería la primera vez que, desde 1979, los socialistas no ganan la consulta europea. Con una proyección de 27 por ciento de los votos, las listas de la conservadora UMP ganaría más de 10 puntos con respecto al año 2000. La lectura de las cifras es tanto más cruel para los socialistas cuanto que éstos contaban con que el voto europeo funcionara como un mensaje de rechazo a las políticas de Nicolas Sarkozy.
Nada de eso ocurre y el PS sale al terreno electoral con una desventaja de siete puntos menos en relación al año 2004. El PS no logra así movilizar ni en torno de su propuesta, ni en torno de sus candidatos, ni centrándose en la estrategia del voto sanción. El socialismo francés vio aparecer en éstos dos rivales de peso: los centristas, que lograron extirparse del cerco de la derecha donde estaban encerrados, y la extrema izquierda, cuyo discurso de denuncia y antisistema gana adeptos cada mes. El futuro es poco promisorio en el resto de los países europeos con fuerte tradición socialdemócrata. El socialismo europeo dirige hoy ocho gobiernos contra 13 en 2001 y, sea cual fuere el país, están en franco retroceso. Derrotada en Italia, Suecia, Dinamarca, Alemania, Grecia y Francia, la socialdemocracia histórica no logra forjarse un discurso verosímil que borre los efectos del llamado "social-liberalismo", al estilo del ex primer ministro británico Tony Blair.
Sólo España tiene un perfil diferente, porque gobiernan los socialistas, pero los sondeos auguran también una derrota del Partido Socialista Obrero Español. La paradoja de los electorados es completa: la crisis económica apunta a golpear al PSOE, pero salva a Sarkozy de la sanción. La tormenta sopla contra el PSOE y a favor del PP.
Según las encuestas españolas, los conservadores del PP podrían obtener dos escaños más en las próximas europeas. La consulta europea de junio podría así marcar el comienzo de un cambio neto en el seno de las socialdemocracias europeas forzadas ahora a una nueva reflexión, ya que la izquierdización de su discurso que se nota desde hace unos meses no logra tampoco recuperar los electores que se mudan a la derecha, al centro o a la izquierda.
Hace doce años que los socialistas franceses no ganan una elección de envergadura nacional. El test que constituyen las europeas se presenta como una nueva invitación a corregir una propuesta sin futuro.

Comentá la nota