Depredación de bosques y trabajo esclavo en zona de Taco Pozo: Realidad indignante

Depredación de bosques y trabajo esclavo en zona de Taco Pozo: Realidad indignante
En un operativo en forma conjunta entre la Dirección de Bosques, la AFIP-DGI y la Policía del Chaco, lograron detener una topadora, un camión, herramientas para el trabajo forestal y más de 500 postes labrados que estaban listos para el tráfico de madera, “a algún lugar” no determinado de la vecina provincia de Santiago del Estero.
El operativo -del que participó NORTE- se realizó en un predio fiscal que tiene 5.000 hectáreas de las cuales 1.250 son usurpadas y de donde se detectó un desmonte clandestino de 70 hectáreas; aprovechamiento forestal sin permiso de 245 hectáreas y silvopastoril clandestino de 141 hectáreas, al noroeste de Las Pirámides.

El estado del predio fue monitoreado mediante imágenes satelitales que el Sistema de Georeferencia que funciona en Sáenz Peña logró obtener y entregar a la Dirección de Bosques, que consta con la ultima fotografía digital que en los últimos 30 días se habían efectuado desmontes clandestinos en este predio fiscal, ubicado en el Lote 55, Parcela 19, Circunscripción IV, en el Departamento Almirante Brown, cerca de Taco Pozo.

Inspectores de la Dirección de Bosques, efectivos de la Policía Ecológica con asiento en Avia Terai, y una gran cantidad de efectivos de la Comisaría de Taco Pozo al mando del comisario Luis Pedrozo, llevaron el operativo junto a un importante número de inspectores de la Administración Federal de Ingresos Públicos en el predio fiscal, llevaron adelante el operativo que en la jornada de la antevíspera que demandó más siete horas en pleno bosque, en el Departamento Almirante Brown.

Topadora, rolo y camión

La policía junto a personal de Bosques procedieron al secuestro de una topadora con la cual realizaban los desmontes clandestinos, un rolo para derribar arboles, motosierras, hachas, machetes usados para la labranza de los postes y también un camión con el cual se hacía el “rodeo” de la madera para luego ser cargada en otros camiones que “cada semana, según tenemos datos certeros, estaban sacando de aquí con destino a Santiago del Estero, por caminos vecinales a donde no hay control policial debido a la extensa geografía que favorece el delito”, explicaron a NORTE los responsables del operativo.

Afip detecto trabajo esclavo

Inspectores de la AFIP de las áreas Seguridad Social e Impositiva, detectaron en este predio fiscal que los usurpadores, mantenían un grupo de jóvenes trabajando, por un lado, en negro, sin ningún tipo de aporte, pero también en condiciones infrahumanas, con mujeres y niños que viven en una carpa levantada con palos cortados y cuyo techo, como en la mayoría de estos casos, cubierto con plástico negro.

Así, los jóvenes hacheros soportaron temperaturas bajo cero en las últimas dos semanas, con escaso abrigo, sin agua apta para el consumo humano, y con escasa comida, sometidos a un magro pago por el duro trabajo realizado en medio del monte.

Producto de esta situación, se observó el estado de pobreza extrema en el que viven y el tipo de alimentación que, inclusive, estaban ingiriendo carne vacuna que ya no era apta para el consumo humano, resguardada en un pozo cavado en la tierra y tapado por una tapa, a modo de sótano.

Más allá de un operativo, la explotación

Los inspectores de la AFIP de las áreas Impositiva y Seguridad Social tomaron datos de los jovencitos que trabajan en el lugar, de los dos niños que viven, todos juntos, debajo de una carpa de plástico negro. Solo los cubre un árbol que apaciguó por estos días las intensas heladas que trajo la ola de frío polar.

Cuentan que el miércoles por la noche, mientras escuchaban por la radio a pilas el partido de Argentina contra Colombia, a uno de los jovencitos le agarró una terrible tristeza pensando que otros estarían viendo en una gran pantalla el fútbol, con calefacción, y ellos allí, confinados y abandonados en una sola cama -que no es otra cosa que viejos colchones apoyados sobre unas tablas colocadas sobre troncos cortados por ellos mismos- y por encima, la lona negra.

Dos fogatas a los costados, encendidas para apaciguar la tan baja temperatura. “A veces, los chiquitos se levantan a la madrugada, temblando de frío y van a sentarse al lado del fuego, solitos, mirando la espesura del monte, y la verdad muchas veces he llorado aquí, en este lugar”, cuenta uno de los jóvenes jornaleros.

“La vida del hachero es así”, como dice la canción de Pity Alvarez. Pero cuando esos hacheros son jovencitos que pueden tener una oportunidad de hacer otra cosa, duele mucho más.

Por eso, el Estado en su rol de contralor y protector está fallando y demasiado.

Si hay empresarios de la madera que no sienten en su piel el someter a las personas a la semiesclavitud, y no se dieron cuenta de que no estamos en el año 1900 sino en el 2011, alguien los tiene que poner en autos.

Por eso esto va mucho más allá de un operativo de la AFIP, sino que apunta a que los organismos del Estado e incluso la justicia actúen de oficio.

Indignante

Sometidos a trabajos duros, la necesidad de alimentación en estos pibes jugó una mala pasada. A un costado de la carpa se ven decenas de caparazones de “armadillos” o “tatucitos” que fueron parte del menú de estos obreros.

Pero lo más indignante es que, como en el siglo pasado, el capataz les mandó carne vacuna, y como no hay ni heladeras ni conservadoras, cavaron un pozo, colocaron unos palos a modo de travesaño, colgaron los trozos de carne y lo taparon con una especie de compuerta de sótano hecha de madera.

“La guardamos ahí para que no se pudra, porque tiene que durar toda semana, y si la dejamos afuera, vienen los caranes (especie de avispa amarilla) y agujerean toda la carne y se pudre ahí nomás, y no sirve para cocinar”, ilustró con lujo de detalles uno de los chicos que trabaja en este predio labrando postes de quebracho colorado.

Así, en condiciones infrahumanas, son explotados estos jóvenes que sobreviven con sus pequeños hijos en medio del monte para enriquecer con su sudor y sangre a “empresarios” sin responsabilidad ni sensibilidad social.

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