Es el sistema más elegido por los vecinos para comprar unidades, dado que así, son más baratas, y se pagan en pesos y en cuotas. Las de uno y dos ambientes, muy buscadas.
“Hoy el negocio inmobiliario se mueve en un 90% gracias a las construcciones bajo este sistema”, explicó el responsable de Habitar propiedades, Reynaldo Rajmilevic.
Para participar, el interesado ingresa aproximadamente con un 30% en efectivo, y luego cumple con cuotas mensuales durante la construcción. En este sentido, Rajmilevic comentó que la posibilidad de financiar en pesos por un valor inferior al de un producto terminado “es la principal razón”.
Juan Carlos Donsanto, presidente del Colegio Público de Martilleros y Corredores de Lomas, reconoció que no hay “una inversión que brinde mejor tipo de utilidad, con una rentabilidad en dólares mayor al 5% anual”.
Con respecto a las decisiones que toman los vecinos, precisó: “En lo que tiene que ver con la geografía cercana, siete de cada diez personas que se meten en un pozo lo utiliza como inversión”. Además, sostuvo que el incentivo para la creación de fideicomisos “radica en la diferencia sustancial que existe en el precio de compra al mismo tiempo que ayuda a financiar el edificio”. Al ingresar como fiduciante, la persona se convierte en “socio” de quienes administran los recursos económicos del convenio y, como tal, acompañará los aumentos de costos de la obra.
Sobre la actualidad de la actividad, el martillero de Studio 1+1 Emiliano Nuñez añadió: ”El mercado inmobiliario tradicional (venta de usados, de casas, de galpones, de locales) ha sufrido una baja. La gente esta más apuntada a comprar por pozo”. Y remarcó la importancia del porcentaje a financiar “que va entre un 50% y un 70%”.
Las unidades de uno y dos ambientes son las más demandadas debido a la facilidad para alquilarlas, mientras que los edificios de categoría que cuentan con amenities” no corren con la misma suerte.
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