Las denuncias de corrupción en Italia aumentaron un 229%

La corrupción en la admnistración pública italiana es un "tumor maligno" que se propaga rápidamente.
En 2009 las denuncias aumentaron un 229%, denunció ayer el presidente del Tribunal de Cuentas, Tullio Lazzaro, quien dijo que "ya no bastan los jueces, los carabineros y las otras fuerzas del orden para combatir este mal".

Desde hace una semana, el país está conmovido por un escándalo que recuerda el de la Operación Manos Limpias en Milán durante los años 1992 y 1993, que sacudió la vida institucional italiana hasta los cimientos.

En el centro de la tormenta la Protección Civil y su líder, Guido Bertolaso. La justicia acusa a empresarios y funcionarios públicos de un vasto sistema de corrupción en las grandes obras públicas a través de un ilegal "comité de negocios".

En una ceremonia para celebrar el año judicial -en la que estaba presente el ministro de Justicia, Angelo Alfano-, habló también el procurador general, Mario Ristuccia, quien dijo que la malversación está acompañada de un "enorme derroche de recursos públicos" a partir de muchas obras públicas abandonadas.

Ambos altos magistrados afirmaron que la situación es tan grave que amenaza endeudar a las generaciones futuras por 20 o 30 años.

El presidente Lazzaro dijo que el delito de concusión, o sea la corrupción activa de los funcionarios públicos que no aceptan sino que piden las coimas, aumentó en 2009 en un 153%.

Además de 221 denuncias por corrupción y 219 por concusión en la administrración pública, se registraron 1.714 de acusaciones por delitos de abusos en el ejercicio de la función pública.

El titular del Tribunal de Cuentas afirmó con desaliento que "es particularmente grave la falta de anticuerpos en la administración pública italiana contra las conductas ilícitas individuales que ofuscan la imagen del Estado y disminuyen la confianza de la colectividad en las instituciones".

Las regiones con más casos denunciados son Lombardía (Milán), Sicilia (Palermo), Lazio (Roma) y Puglia (Bari).

Por otra parte, se hizo público ayer que uno de cada cuatro italianos no paga el impuesto a las ganancias, aquí llamado IRPEF.

Los contribuyentes son 30,5 millones de ciudadanos, de los cuales en 2008 el 27% no pagó el impuesto a los réditos por efecto de los bajos réditos o gracias a las detracciones.

Los datos elaborados demostraron que la mitad de los contribuyentes italianos no supera los 15.000 euros de ingresos y que el 91% denuncia ganancias no superiores a los 35.000 euros.

De esta investigación surgió que poco menos del 1% de los contribuyentes reconoce réditos superiores a los 100.000 euros anuales.

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