La catarata de denuncias por los contratos millonarios entre el Ente Municipal de Turismo (EMTur) y el empresario Pablo Baldini tiene un nuevo capítulo. Con una dura carta dirigida a la comisión directiva, el fotógrafo y docente Julián Rodríguez renunció a participar del Consejo Municipal de Cultura.
La “dilapidación” del presupuesto del gobierno de Pulti, la concepción de la cultura como “negocio” o como “la excusa para generarlos y que libere guita para un solo cliente o proveedor”, y el incumplimiento de las funciones para las cuales fue creado el CMC, fueron algunos de los motivos que lo llevaron a dar un paso al costado. “O actuamos en contra de esto o me da vergüenza ser parte”, reflexionó. DESILUSIÓN Ante diferencias “irreversibles”, el reconocido fotógrafo y director del Taller de Forografía, Julián Rodríguez -en su vasto currículum figura, entre otros, su paso por las revistas Noticias y Pelo, además de su labor como reportero gráfico freelance para distintos medios americanos y europeos-, decidió alejarse del Consejo Municipal de Cultura. Lo hizo con una carta en la que dejó en claro que el funcionamiento de la entidad creada por la Ordenanza Municipal N° 15.577 le produjo “desilusión” y cuestionó que la cultura sea objeto de “negocios” para unos pocos. A días de la renuncia, dialogó con 0223.com.ar acerca de los motivos que lo llevaron a tomar esa decisión. Según dijo, ingresó a la institución con el objetivo de “poder generar un cambio, más que en las funciones que están marcadas por ordenanza, en el funcionamiento” pero, si bien al comienzo eran “muchas las esperanzas”, a la larga descubrió que sus integrantes apenas persiguen la “pretensión de estar por estar”. “Las explicaciones que me dan mis compañeros del CMC tienen que ver con que tal vez lo que se está consiguiendo ahora antes no se conseguía. O sea, lo ven como un triunfo pero para mí no lo es”, diferenció. En ese sentido, aseveró que “si el CMC tiene que funcionar como un auditor de la Secretaría de Cultura y no lo hace, es cómplice”. “Si la Secretaría de Cultura aumenta su presupuesto en un 500% y eso no se transforma en beneficios, sino que se aumenta la cantidad de contratos que el municipio hace con artistas que al fin y al cabo diluyen la guita que el municipio da para el funcionamiento de Cultura, estamos siendo cómplices de que estén devastando el presupuesto. O actuamos en contra de esto o me da vergüenza ser parte. Yo soy docente y padre, y más allá de lo que piensen mis alumnos, me interesa lo que digan mis hijos de mi”, aseveró. En ese marco, criticó duramente a los miembros del Consejo. “Yo me imagino que algunos tenían la intención de ingresar al CMC para favorecer que el municipio operara en función de lo que necesitamos, que es una Secretaría de Cultura útil y que beneficie a los actores culturales locales. Pero hay otros que no, que solamente pretenden estar por estar. Eso se origina en que no tenemos un mercado de arte lo suficientemente fuerte pero concentrado, en donde los únicos que se benefician son los que entran en el negocio del arte y los socios artísticos. Por ejemplo, los artistas que son contratados por cientos de miles de pesos”, expuso. En cambio, reparó en que “los pequeños productores o productores locales de teatro, de música, de artes visuales o de lo que fuera, no somos una fuente de negocios y esto es una cuestión ideológica”. “Quien entiende la política como espacios para favorecer los negocios privados, no entiende la política como un espacio que se encarga de poner coto a lo que es público. Si la política es pública, qué es más público que la cultura”, apuntó. LA CULTURA COMO “SHOW BUSINESS” Más adelante, Rodríguez lamentó que la organización de los espectáculos artísticos hayan quedado bajo la órbita del Ente Municipal de Turismo, hecho que dejó en segundo plano a la propia Secretaría de Cultura. Tal como reveló 0223.com.ar, el empresario Pablo Baldini ha sido uno de los más beneficiados con contratos millonarios. A su entender ello ocurre “cuando se ve a la cultura como negocio o como la excusa para generarlos y que libere guita para un solo cliente o un solo proveedor”. “Es lógico que esta cuestión marketinera les pueda hacer creer que Pimpinela hace el espectáculo del Bicentenario, que algo organizado por Baldini es una buena idea; o que esta cosa de guita monumental que es erogada es una buena idea porque cuesta mucho. Eso es entender la política con una mirada del show business”, enfatizó. Y añadió: “Tal vez sea mayoría, quizás tengamos un pueblo que pretende eso. Ahora, porque el pueblo lo pretende ¿yo tengo que ser cómplice? No, prefiero renunciar y que el negocio lo hagan ellos y en todo caso buscaré la manera de generar mis consensos por otro lado. Tal vez sea siempre un derrotado, pero no voy a ir en contra de mis principios por estar con las mayorías”. Y EL PONCHO NO APARECE En el tramo final de la conversación, Julián Rodríguez contó las reacciones de los integrantes del Consejo al recibir la nota de renuncia. “La presenté en la mano y fui a saludar a las únicas tres personas que había en ese momento. Les dije que no era una cuestión personal sino de ideología y que me iba porque para mi no había lugar y estar ahí me angustiaba”, explicó. “Dejé en claro que no iba a estar en un lugar donde invierto tiempo y energías y que no funciona. Nunca nadie cobró un mango porque es un trabajo ad honorem pero ni siquiera el CMC tiene la plata que el municipio tiene que darle para el Fondo Municipal de Cultura. Por eso escribí en la carta la referencia final de ‘el poncho no aparece’”. “Cuando publiqué esa nota de “el poncho no aparece”, algunos se ofendieron porque seguramente no saben que es una obra de Argentino Luna. Esos son los presuntos promotores de la cultura. Tal vez nunca lo escucharon y no saben lo que significa”, deslizó. En tanto, dijo, “otros optaron por responder en forma privada” y le sugirieron “no seguir el debate a través de las redes sociales para no darle visibilidad”. “A mi, en cambio, me parece muy bueno darle visibilidad porque todas las respuestas de la gente del CMC proponen ocultar esto. Mi posición es la misma de muchos de lo que están ahí, que quieren cambiar las cosas y no cerrarlo como yo propuse en su momento. Ya que el municipio no pone la guita que tendría que aportar para que el CMC funcione, evidentemente hicieron la ordenanza pero no quieren que funcione. O seguramente quieren gente que quiera estar ahí por la dependencia de la chapa, entonces terminará siendo gente funcional a lo que el poder político le diga. Ahí está la perversidad del asunto”, sentenció. A continuación, este verpertino digital publica el texto completo de la renuncia del fotógrafo. “NO SERÁ UN RENUNCIAMIENTO HISTÓRICO PERO ES EL MÍO” No me quedo con la ganas de aplaudir… Si yo tengo muchas ganas de aplaudir si yo tengo muchas ganas de aplaudir si yo tengo la razón y no hay oposición no me quedo con las ganas de aplaudir Siempre me pareció que esa canción era el himno del conformista, del sumiso y del conservador. Cándido lo ha tomado como leit motiv y hasta construye una excusa para aceptarlo como única opción posible. Muchos días imagino a todos los miembros del CMC cantándola de la mano de Luis Reales como quien juega a la ronda. Enseguida descubro que es una ilusión, Reales no iría o mandaría a otra persona para que nos postergue el jueguito. También creo que hablar por no estar callado es un hecho tan vergonzante que a mi nunca me pasaría. Intento ser coherente, decir lo que pienso, pensar lo que digo; hacer lo que digo. Esto marca mi modo de vivir y no necesito negociarlo por nada. Entonces vivo, pienso, hago y no puedo callar. La experiencia CMC Desde que entré al CMC mantuve una ilusión que hoy veo diluida. Cuando escribí la estrategia de prensa y fue aceptada creí que estábamos a punto de resolver lo que veía como un conflicto esencial y hoy veo con pena que nada de eso sucede. De proyecto de medición, publicación y cultura popular a la lógica del té canasta hay un abismo. Mucho vernissage y poca construcción de sentidos y significados. Este CMC se la pasa organizando eventos, reinstalando festejos, reemplazando las tareas de la Secretaría, buscándole gente que trabaje gratis para sostener un CMC ilusorio y para que el Ejecutivo y sus amigos sigan haciendo sus negocios. Para mostrarnos como buenos reclutadores de incautos y así generarles actividades felices y bonitas que oculten lo siniestro de la complicidad de la que de hecho somos parte. Yo no me inscribí en este Consejo para favorecerles los negocios a los privados, no es mi modo de entender la política. La política tiene que ver con lo público, con lo que nos corresponde a todos. Luego, no hay nada más político que la cultura. Parece una batalla de egos por un botín inexistente; salvo que crean que alguna forma de fama y aprecio desde los funcionarios tuviera algún valor en alguna escala. Esta escalada de intentos de agradar a los funcionarios municipales conspira contra el objetivo fundamental del cambio de integrantes de CMC. El problema fundamental no se aborda por miedo a no sé que. No se hace lo más importante porque hacerlo destruiría el buen nombre de este Consejo. Están maquillando al moribundo y decorándole el ataúd en vez de llamar a un médico para que al menos intente salvarlo. Desde ya que acepto vuestro reclamo por mi forma de escribir y desde ese momento decidí no escribir nunca más para este CMC. Asumo que esa crítica esconde una censura y me da vergüenza ajena. Si hay algo que no puedo tolerar es que quien no escribe, me diga que y cómo debo escribir. Tengo un orgullo muy alto por no escribir ni vivir tibiamente. No es mi modo, habría que buscar a otro. No obstante puedo seguir colaborando con fotos, de hecho seguí haciéndolo; inclusive si así lo desean puedo seguir sugiriéndole a mis alumnos que los ayuden; les sirve a ambos, ustedes obtienen fotos sin costo y ellos/as practican. No hay rencor, solamente un conflicto de intereses. Acepté vuestra crítica, espero que no estén atajándose de la mía mientras la leen por primera vez. A propósito del “estilo correcto” midan los rendimientos de las notas, cotejen las estadísticas, evalúen las influencias y los efectos provocados. Luego piénsenlo. Pero piénsenlo. “Renuncie ricotero, renuncie”. (Escucho voces, imagino pensamientos) Con vosotros mi renuncia compañeros/as. Aquí la tienen, seguramente les servirá como un hermoso souvenir que cada vez que la encuentren, les hará pensar en como eran estos tiempos. Ha sido un gusto vivir una ilusión junto a ustedes hasta que la realidad me hizo ver la terrible realidad. Entiendan que la vergüenza que estoy sintiendo por pertenecer a este CMC no depende de ustedes; tal vez yo quise ver que la realidad era otra. Les deseo suerte y la esperanza de que algún giro misterioso tuerza el rumbo de esta nave. Léanlo como un escape, yo no quiero ser parte del naufragio. Nos estamos yendo contra las piedras pero comprendo que el funcionamiento democrático tiene estas cosas. No quiero generar acuerdos, solamente lo quiero explicar y dejar escrito. Hacerlo público para evitar los rumores. Hasta siempre y sepan que me tienen del otro lado. Un fotógrafo, ninguna institución, un nadie que no les hará mella. Una gran pérdida, muy conveniente, todos ganamos. Al principio fue placentero saberme parte de este CMC, pero no me sobra el tiempo, no me hace falta un cargo y no quiero tener placeres que me den vergüenza. Les deseo suerte y que esta sensación se haga epidemia porque es horrible. Y además, el poncho no aparece
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