Denunciaron falta de insumos en el sistema de salud pública

Más de 2.000 profesionales del sector marcharon por el centro de la ciudad reclamando por la situación de hospitales y centros de salud ante la escasez de remedios, descartables y leche.
La marcha de los gremios que nuclean a los profesionales de la salud estaba destinada en esencia a reclamar un aumento de salarios, pero en todo el recorrido, desde el Hospital Central hasta la explanada de la Casa de Gobierno, los médicos, enfermeros, psicólogos, radiólogos y hasta administrativos centraron sus expresiones en denunciar las carencias de insumos básicos para la atención diaria en hospitales y centros de salud, con serias consecuencias para los pacientes.

Era fácil escuchar charlas entre los 2.000 asistentes a la movilización convocada por AMPROS y ATE que relataban la triste situación del sistema de salud. “Me dieron 2.800 kilos de leche maternizada, pero no me alcanza para nada, porque necesito por lo menos 6.000 para un mes. Así es que envié una nota para que la gente de Maternidad e Infancia de la Provincia me indique a qué niño lo dejo sin leche”, expresó una nutricionista del Centro de Salud Nº16 de Guaymallén, totalmente amargada por tener que negar ese alimento fundamental a un chico carenciado.

“En el Notti recibimos los medicamentos para el cáncer del Programa Oncológico Provincial, pero hay otros tipos de remedios, como los corticoides, que también son necesarios para tratarlos y no lo tenemos” decía Edhit Casas, jefa de Oncología de internados de ese hospital.

“Al Centro de Salud Nº17, que fue líder en Las Heras, lo están abandonando de a poco, no sólo por la decadencia de la infraestructura, sino porque no le envían las cosas necesarias, por ejemplo, los espéculos para hacer los estudios ginecológicos. Dicen que se lo llevan al hospital Carrillo, pero tampoco allí funcionan del todo bien las cosas”, contó Eduardo Salassa, medico urólogo con 30 años en ese lugar.

Así, los relatos se multiplicaron y no faltaron las muestras de fastidio por los descuentos de los días correspondientes o por cosas poco claras, como prohibirles a los médicos comunitarios de Rivadavia salir al campo, para que sólo cumplan su función en los centros de salud.

En ese departamento hay contratados que deben esperar 3 o 4 meses para cobrar sus haberes. Pero lo más alarmante, según lo que denunciaban ayer, es que “los pediatras no tienen hierro para los bebés y no hay oxígenos para las guardias de emergencia”.

A diferencia de otras marchas en las que abundan enfermeros y técnicos, esta vez el grueso de los manifestantes eran jefes de centros de salud o de servicios hospitalarios.

Llegaron desde varios departamentos, como Malargüe o San Rafael, del Valle de Uco y también de otras provincias, como San Juan, San Luis y Buenos Aires, traídos por la Federación de Profesionales de la Salud.

Además se sumaron a la protesta otros sectores estatales, como Parques y Zoológicos, la DINAF, Sitea y los choferes de troles.

Otro gran cambio fue la actitud del ministro de Salud, Juan Carlos Behler, quien ante cada marcha o acción gremial salía al ruedo a decir lo suyo. Esta vez hizo silencio y tampoco recorrió hospitales.

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