Las menores se las encontró realizando tareas de despunte. En la imagen se ven las tijeras con las que estaban trabajando.
Esta nueva forma de degradación de las personas, se suma a otros dos hechos irregulares recientes, como fueron la muerte de dos cosecheros aplastados por el techo en una finca y otro caso en el que se encontraron cientos de personas trabajando en condiciones infrahumanas.
Los controles, que se efectúan en estos momentos por las cosechas de vid y olivos, apuntan a corroborar que se cumplan las condiciones adecuadas de trabajo, higiene, alojamiento, que los trabajadores estén debidamente registrados y no exista trabajo infantil, entre otros aspectos, puntos exigidos por la legislación nacional y provincial vigente.
De acuerdo con la información a la que pudo acceder EL INDEPENDIENTE, la inspección se realizó el viernes último en forma conjunta entre la Secretaría de Trabajo y el gremio del sector, en la finca "El Fortín", donde se pudo constatar que había tres menores trabajando, dos de ellas de 13 y 15 años de sexo femenino que estaban realizando tareas denominadas de "despunte".
Según el acta 0001 - 2011, de la inspección participaron el director del Interior de la Secretaría de Trabajo, Roberto Herrera; los inspectores de las delegaciones de Chilecito y autoridades del gremio SOEVA, encabezados por el secretario gremial, Félix Mercado.
El operativo verificó que en uno de los cuadros había tres menores trabajando, de 13, 15 y 16 años, los tres del mismo apellido y este último caso, si bien la legislación laboral lo autoriza, debe contar con la autorización de los padres.
Además se constató que en esta finca no estaba el Libro de Registro Unico o quien lo reemplace (artículo 52, ley 20.744), ni registro de horarios (Art. 6, ley 11.544 y Art. 197, ley 20.744), tampoco recibos de sueldos (Art. 138 y 140 de la ley 20.744) ni se acreditaron pago de aportes y contribuciones de cargas sociales, sindicales y/ o de convenio (Art. 80, ley 20.744).
Se conoció que desde la Secretaría de Trabajo se continuarán las actuaciones correspondientes para penalizar la infracción cometida. Cabe señalar que en el transcurso de la última semana se había clausurado la finca San Cayetano y se inhabilitaron dos cuadros de producción en otra finca, porque no tenía las condiciones de habitabilidad necesarias para los trabajadores.
En tanto que el secretario Gremial del SOEVA, Félix Mercado, destacó que constantemente, en todas las fincas, se están haciendo controles desde el gremio, no sólo en la época de la cosecha y en ese sentido resaltó que los problemas se encuentran tanto en la fincas más pequeñas como en los grandes cultivos.
En ese último aspecto puntualizó que "aún hoy, en pleno siglo XXI, hay empresarios que creen que pueden tratar mal a la gente que contratan para el trabajo de campo, ofreciéndoles paupérrimas condiciones de trabajo, pago en negro, pésimos lugares de alojamiento. Por suerte en los últimos meses se están viendo algunas mejoras, pero éste es un proceso que llevará su tiempo y al que no debemos dejar de controlar permanentemente".
FALENCIAS EMPRESARIAS
Los últimos controles efectuados a diferentes fincas de la Provincia abocadas a las tareas de cosecha de vid y olivos en estos meses, dejaron al descubierto en varias emprendimientos las grandes falencias del sector empresario a la hora de cumplir con la normativa vigente. Desde falta de condiciones dignas de trabajo, pasando por el empleo en negro hasta la forma más cruel de explotación del hombre, como lo es el trabajo infantil.
El caso de los tres menores trabajando en la finca de Malligasta "El Fortín", junto a otros registrados en los últimos días, como la finca perteneciente a un ex presidente de la Cámara de Productores, al diputado nacional por la provincia de Salta, Olmedo en el departamento Capital, marcan un dato por demás preocupante: el hecho que quienes deberían dar el ejemplo a la hora de contratar personal y brindarles las adecuadas condiciones de trabajo, son quienes dejan de lado las exigencias de la ley, amparados en una criticable "impunidad" que creen que les dan sus cargos o puestos de trabajo.
Allí no hay diferencias, trabajo en negro, deplorables condiciones de alojamiento, seguridad e higiene y el dato más grave aún, la explotación de menores en sus fincas, a contrapelo de lo establecido por la ley nacional.
Los empresarios, muchas veces políticos y funcionarios, deben entender de la imposibilidad de contratar menores para desarrollar tareas laborales, estén remuneradas o no, bajo ninguna forma. Deben entender que en el caso de los menores la cultura del trabajo no se adquiere trabajando, sino viendo a los padres trabajar y si bien la problemática es compleja, porque el trabajo infantil está arraigado en la vida de muchas familias en las que los adultos sí trabajan, pero lo hacen en tareas precarias o que les ofrecen ingresos insuficientes.
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