Nora Esther Perrone es la madre de Iván Aguirre, uno de los cuatro jóvenes que el sábado a la tarde habría sido golpeado brutalmente por cuatro personas armadas, una de ellas pertenecería a la fuerza policial. El confuso episodio ocurrió en la esquina de las calles Faverio y 21 y los jóvenes lesionados son Iván Aguirre, Jonathan Chiarlone, Luciano Chiarlone y un menor de edad.
-¿Ud. quiere denunciar una agresión que recibió un grupo jóvenes, entre los cuales se encontraba su hijo?
-Sí. Eran cuatro los chicos, tres mayores y un menor de edad.
-¿Cuándo ocurrió?
-El sábado a las 14, en la esquina de Faverio y 21.
-¿Qué ocurrió?
-Estaban los chicos, supuestamente, hablando de fútbol. Pasó una camioneta y un auto, marca VW Bora, pararon y retrocedieron. Se bajaron cuatro personas armadas y lo tiraron al piso. A uno le fracturaron el tabique de un golpe con el arma, a otro le pegaron en el ojo, a mi hijo en la cabeza y lo dejaron tirado en el piso semiinconsciente, mientras que al menor lo golpearon en la cabeza, provocándole un corte en el cuero cabelludo.
Cuando empezaron a salir los vecinos estas cuatro personas se subieron a los autos y se fueron. El más chico, asustado, se subió a la bicicleta y se fue a la casa, ubicada sobre la Avenida Gato y Mancha.
Me avisaron de lo ocurrido y voy al lugar. Cuando llegué estaba mi hijo tirado en el piso. Llamé a la Policía y a la ambulancia. Mientras íbamos en la ambulancia para el Hospital llamó la mamá del menor, por lo que fuimos a buscarlo y todos terminamos en el nosocomio público. Después concurrimos a la Comisaría.
Mientras estábamos en el Hospital y en la Comisaría, mi marido, dentro de la desesperación, y mis otros dos hijos fueron a buscar a la persona que los vecinos reconocieron como uno de los agresores. A mi marido no le negó lo que había pasado e inclusive salió con el arma, haciéndose el prepotente. Le dijo que buscaba a otro joven, que se había equivocado, y que le pedía disculpas.
Cuando hicimos la denuncia, la Policía se movió rápidamente. Por otro lado, este individuo se presentó en la Comisaría la Mujer con la hija, haciendo una contradenuncia, no contra los chicos golpeados sino contra otro adolescente, pero ahora este señor ya no está en Chivilcoy.
-¿Golpearon a los jóvenes sin mediar una palabra?
-No dijeron nada, solamente 'al suelo guachos'. Supuestamente andaban buscando a otro que no estaba en ese grupo. Si no salen los vecinos pienso que uno de los cuatro chicos recibía un tiro.
-¿Qué sabe de la persona que está identificada de la agresión?
-Qué es policía, que tiene carpeta psicológica por problemas mentales. Fue sacado de tres comisarías y lo están buscando.
-¿Qué dijo su hijo?
-Siente impotencia y bronca, porque no tenía nada que ver. Fue a buscar una moto y se puso a charlar con sus amigos, que se conocen de toda la vida, porque hace 25 años que vivimos en el barrio.
Fue golpeado de la nada por algo que no hizo. El me dijo que se veía muerto, que estos locos los iban a matar.
-¿Cuándo dice 'estos locos' se refiere a esta persona que sería policía y a otras más?
-Sí. El policía es Marcelo Rodríguez, supuestamente abogado y vive en la avenida José León Suárez. Me extraña porque esta persona debe protegernos y no atacarnos. Es padre y tiene dos hijas.
Pretendemos que la policía nos ayude y proteja, no que nos lastime.
-¿Cuándo su marido va a la casa del agresor, que le dijo?
-Le mostró su auto, porque el viernes a la noche supuestamente otro chico pasó y le rompió el vidrio. Salieron a buscarlo el sábado a las 2 de la tarde y se la agarraron con cuatro inocentes.
Tenemos testigos de lo que pasó. Hay cuatro vecinos que vieron todo y fueron los que salieron para ver lo que estaba pasando, sino lo hubiesen seguido golpeando o tirado un tiro.
-¿Cómo vive su familia después de la agresión?
-Mi hijo vio un auto parado delante de casa y entró. Mirábamos de la venta a ver quién era. Quedamos con miedo porque esta persona vino acompañado con gente que no son de acá, porque le dijeron a mi marido que vinieron desde 280 kilómetros para hacer ésto, que no les cuesta nada, porque nadie los conoce. Tenemos al agresor a 200 metros de mi casa.
-¿Lo conocía como vecino?
-No, ni sabía quien vivía en esa casa. Una vecina lo reconoció. Quiero que la comunidad sepa que anda un loco suelto. Hay que tener mucho cuidado.
-¿Hay en la zona alguna cámara de monitoreo?
-En la esquina de 23 y Faverio hay una, no se si estaba funcionando. El hecho pasó a una cuadra.
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