Una de las estrategias empleada por al menos dos proxenetas sería cambiar de lugar con frecuencia para no ser detectados.
Como publicó en marzo último EL LIBERAL, durante la investigación del caso “se supo que las adolescentes también cruzan el puente y tienen su base en avenida Belgrano y Congreso, en la ciudad capital”. En estos últimos días, las menores fueron vistas por particulares en la zona de las calles Entre Ríos, entre Libertad y Sarmiento, es decir a escasas tres o cuatro cuadras de donde habitualmente solían tener su “parada”, según el testimonio aportado por una de las niñas que tenía sexo con desconocidos a cambio de ropa, comida y finalmente dinero en las cercanías de la estación ferroviaria bandeña.
Otro dato significativo de la actual situación, según las mismas fuentes, es que sería el chofer de un remís quien oficiaría como intermediario de las menores y los “clientes”. Este personaje podría ser el mismo que en marzo ya fuera sindicado como quien se ocupaba de buscarles menores prostituidas a clientes con esa particular predilección.
“Un remisero siempre nos buscaba. Le pagan tipos para que nos lleve”, refería Vanesa (nombre ficticio para preservar la intimidad de las víctimas).
También revelaban que el “mercado” entre La Banda y Santiago sería diferente. “En Santiago hay de todo. Y por ahí nos pagan más”, confió la adolescente.
Testimonio
Desde la mencionada ONG, relataron: “Nosotros sabíamos que hace un tiempo había un tipo que traía chicas de La Banda, que eran las que estaban trabajando en los vagones” abandonados cerca de la estación de trenes “y que (la División) Trata (de Personas, de la Policía de la provincia) había desbaratado”.
Sin embargo, aquella detención no lo habría amedrentado, ya que aparentemente sería el mismo remisero quien “las traía a la zona de la Yrigoyen” al norte de la ciudad capital, cerca de la plaza Andrés Figueroa. En esa ocasión, mediante una denuncia en la División Trata de Personas, el sujeto mencionado habría sido nuevamente detectado y sacado de las calles, aunque “por ahí posiblemente ha vuelto esta semana: “Por ahí, las lleva, las deja y después vuelve a buscarlas”, conjeturó, de manera que las adolescentes no estarían mucho tiempo en el mismo lugar.
Un segundo sujeto
Idéntico caso habría sido detectado más recientemente en una zona muy céntrica, donde un personaje bastante conocido en este submundo, “tenía dos chicas trabajando en la Garibaldi y como no se quería ir, llamamos a la División Trata de Personas”.
Ambos ejemplos configurarían un modus operandi similar, en el sentido de que: “Aparentemente, vienen, las traen, las dejan y cuanto terminan de trabajar las llevan, y cuando los denunciamos desaparecen”, analizaron desde la citada organización que pidieron estricta reserva de su identidad para preservar su seguridad personal.
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