Denuncian a gitanitos por robos y picadas en el este

Denuncian a gitanitos por robos y picadas en el este

Vecinos indignados acusaron a la Policía de “mirar para otro lado”.

“Llega el fin de semana y esto es tierra de nadie”, manifestó con hartazgo una vecina del barrio Mariano Moreno de Neuquén. La mujer describió cómo los gitanos más jóvenes aprovechan cuando hay misa en la iglesia San José Obrero y roban los autos estacionados. Señaló que viven corriendo picadas y que protagonizan arrebatos. Acusó a la Policía de no acudir ante los llamados vecinales y de “liberar la zona” para el accionar gitano.Picadas, robos de neumáticos, arrebatos  y destrozos son algunos de los pesares que los vecinos de esa barriada sufren a diario en ese sector de la capital, donde se encuentran asentadas numerosas familias gitanas.“Si hay un casamiento, un bautismo o misa, ves cómo los nenitos pasan por la vereda tanteando si las puertas de los vehículos están abiertas, para ver qué se pueden llevar”, describió la vecina, quien señaló a los gitanos adolescentes como los autores de los robos y las picadas en Primeros Pobladores.Ella fue testigo de cómo, mientras una pareja se casaba en la iglesia San José Obrero (Primeros Pobladores al 1000), cerca de las 21, un Bora blanco se estacionaba a la par de una Toyota Hilux y le sacaban la rueda de auxilio.“En cuestión de minutos, se agacharon, sacaron el neumático, lo subieron al Bora, dieron la vuelta y se metieron a una casa ubicada sobre calle Independencia”, contó la mujer bajo reserva por temor.El sector que los vecinos señalan como el más crítico, es el que comprende Primeros Pobladores entre Illia y Pelagatti, ahí las carreras clandestinas, picadas, son comunes durante los fines de semana.“Viernes, sábado y domingo, no ves ni un patrullero”, reclamó la vecina.Después de muchos años de abandono, esta zona del este de la ciudad fue recientemente parquizada, tras una gran limpieza y la construcción de bici sendas.“Las bombas de agua que instalaron para regar se las robaron varias veces”, señaló la mujer.“Yo tuve que llamar a la Policía porque a mi vecino, un comisario retirado, como vieron que no estaba el auto le empezaron a tirar piedras al techo de la casa, eso lo hacen previo a entrar. La Policía no me atendió, recién al tercer llamado me dieron bolilla, pero fueron media hora después, cuando ya no había nadie”, señaló indignada, y aclaró: “Llamé al 101, al número de la cuadrícula, y nada, te atienden cuando quieren”.Con respecto a las picadas, los jóvenes no superan los 15 años. Utilizan generalmente autos de alta gama y camionetas Toyota.“No es problema nuestro, no podemos hacer nada. Llamé a la municipalidad”, le dijo un agente de Policía cuando denunció las carreras. Reclaman cámaras para mayor seguridadLuego de tres robos consecutivos y los destrozos que sufrió la Escuela Nº 118 -Independencia casi Illia-, los directivos de la institución presentaron una nota ante la cartera de Seguridad para solicitar la colocación de cámaras de seguridad que permitan identificar a los responsables de los ataques. El reclamo tuvo como respuesta una promesa de Gustavo Pereyra, subsecretario de Seguridad.“La primera vez que entraron a la escuela se robaron todas las computadoras. En la segunda, destrozaron las instalaciones. Y en la última oportunidad, rompieron a pedradas todos los vidrios”, enumeró otra vecina, cuyo hijo es alumno de la escuela.Para ese sector del barrio se hicieron varias solicitudes que se sumaron al pedido desde la escuela.“Mi vecino, el comisario retirado, que hace 15 años vive en el barrio, habló con el subsecretario y también pidió que colocaran cámaras para intentar disuadir el accionar delictivo. La excusa que le dio fue que el contrato con la empresa se había caído y que por eso no podían colocar los equipos”, relató a mujer que padece el accionar de los gitanos del barrio.

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