La delegada Carrizo negó haber amenazado al dueño de la empresa de correos.
"Nadie pudo entrar a la empresa. La excusa es que no había correo, pero la realidad es que todo es un capricho y una represalia de parte del dueño, Martín Miguel Salas. Todo nace porque una vez hicimos un paro por un aumento del 6%", sostuvo Carrizo, luego de la sorpresa de tener restringido el ingreso al local.
La dirigente sindical resaltó que el martes a las 12 está llamada la primera audiencia conciliatoria entre las dos partes en Trabajo.
Carrizo también rechazó la denuncia formulada por Salas en la Comisaría II, en la cual el empresario la acusó de haberlo amenazado y de querer incendiar el local comercial. "Es mentira que le tiré un sobre por debajo de la puerta diciendo que lo iba a matar a él y a su familia, y tampoco rompí ninguna de las instalaciones de Flash. Yo nunca amenacé a nadie", aseguró la empleada.
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