Hace unos días se conoció el robo que sufrieron 13 jóvenes de Paraná en la localidad balnearia de la provincia de Buenos Aires. Ahora se supo que otro grupo de amigos fueron estafados con el alquiler de una casa en una dirección inexistente y perdieron los 2 mil pesos que habían depositado como seña.
La estafa se produjo en diciembre y por estos días, cuatro de los cinco amigos se encuentran Villa Gesell, pero en una posada que pudieron alquilar después. En la planificación de sus vacaciones en la primera quincena de enero, los jóvenes comenzaron la búsqueda por Internet, a través del sitio Zonaprop, donde encontraron un departamento, hicieron el contacto, arreglaron las condiciones y depositaron una seña en una cuenta bancaria provista por el contacto.
Sin embargo, con el correr de los días, arreciaron las sospechas. Primero fue un tweet en la red social que decía “estafados por Ariel Duro”, precisamente el nombre de quien oficiaba como propietario del departamento que acababan de alquilar. En las comunicaciones posteriores con el hombre notaron varias imprecisiones y datos equívocos; hasta que al cabo de unos días el hombre dejó de atender el teléfono y desapareció completamente. Enseguida supieron, a través de un amigo del padre de uno de los chicos, que la dirección que les habían dado era inexistente.
Para entonces habían perdido los 2 mil pesos de seña, pero tenían los datos del titular de la cuenta bancaria en la que habían realizado el depósito. Estaba a nombre de una mujer llamada Vanina Alejandra Sarran Rinaldi. Llegaron entonces a detectar que vivía en el partido bonaerense de Lanús y llegaron a hablar con ella. “La tomamos de sorpresa y por eso atendió el teléfono”, admitió a EL DIARIO María Eugenia Alonso, la madre de uno de los jóvenes damnificados. “Pero se lavó las manos, dijo que ella solo prestaba la cuenta, pero no conoce a estas personas y que el dinero entraba y salía enseguida a otras cuentas. La verdad es que es todo dudoso y muy difícil de creer”, acotó la mujer.
DENUNCIA. Una vez consumada la estafa, los jóvenes radicaron una denuncia ante la Secretaría de Turismo de Villa Gesell y ante la página web a través de la cual habían contactado a Ariel Duró y Vanina Alejandra Sarran Rinaldi. La única respuesta que tuvieron fue que la propiedad desapareció del portal donde la ofrecían. “Se lavaron las manos, dijeron que ellos no controlan los títulos de propiedad de quien ofrece las casas”, fue la excusa que le pusieron a Alonso.
No hicieron, sin embargo, descargo policial ni judicial, ante la imposibilidad de viajar a la costa atlántica y el conurbano bonaerense para efectuar personalmente las exposiciones. “La verdad es que iba a ser muy caro y hay muy pocos datos de esta gente. No creemos que este Ariel Duro se llame así, porque nadie que va a cometer una estafa lo hace con su propio nombre”, reflexionó Nicolás, el hijo de María Eugenia, desde Villa Gesell, donde se encuentra con tres de sus amigos (Agustín, Matías y Tomás). En lugar del departamento, los jóvenes se instalaron en un hospedaje, donde les recomendaron que tuvieran cuidado con la creciente inseguridad y los robos que hay en la ciudad.
VACACIONES. Estos cuatro amigos, todos de 19 años, son compañeros y relacionados a través del rugby de los otros 13 a los que el fin de semana les robaron todas las pertenencias en la casa que habían alquilado en una zona no tan alejada del centro de Villa Gesell. Los jóvenes habían salido a bailar, cuando regresaron se encontraron con la casa revuelta, la vajilla tirada en el piso y les faltaban tres computadoras, un ipod, ropa, zapatillas y una importante suma de dinero a cada uno. “Policías hay un montón, se ven por todos lados, pero evidentemente no hacen nada”, reflexionó Nicolás. “El dueño de la posada nos dijo que este año hubo muchos robos, pero que la mayoría de las veces quedan en nada”, sentenció el joven.
Desgracia con suerte
Seis amigas paranaenses deben estar, por estas horas, en viaje a Colón, Entre Ríos, donde pasarán unos días de vacaciones. Ante la gran afluencia turística que tiene la ciudad, las chicas decidieron realizar una reserva previamente y para ello alquilaron una casa que vieron por Internet. Grande fue la sorpresa cuando la mujer con la que habían realizado las gestiones y el pago de la seña se comunicó para decirles que la vivienda ya estaba alquilada, que la había reservado una familia de Buenos Aires, por la misma vía, ya que había dos administradores. La misma mujer, no obstante, expresó las disculpas del caso y les consiguió un bungalow muy cómodo donde las jóvenes podrán pasar las vacaciones.
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