Una multitudinaria marcha de vecinos que el viernes recorría las calles de Puerto Deseado exigiendo que se enjuicie a imputados en el crimen del joven Rodrigo Remolcoy -ocurrido hace aproximadamente dos años-, pudo haber terminado en una tragedia frente a la vivienda del juez Oldemar Antonio Villa, ya que estuvieron a punto de ser atropellados por un vehículo que conducía la esposa del magistrado.
"La señora del juez arremetió con su automóvil sobre los manifestantes que estaban parados en la vereda y calle frente al domicilio del juez, en busca de información", se denuncia en una nota firmada por alrededor de cuarenta amigos y familiares de Remolcoy, la cual fue reproducida para Diario Patagónico por el periodista de esa localidad Mario Santos López.
A través de la misma también se precisa que "varios de los participantes a esta marcha lograron eludir la embestida saltando hacia atrás, pero igualmente el auto golpeó a un vecino". El juez justificó que su esposa se encontrada en estado de nerviosismo, según el relato.
A fin de confirmar detalles del tenso momento que se vivió el viernes, una de las vecinas, María Ríos dijo comentó que la marcha se inició pacíficamente "desde la carpa hacia la casa de juez y como no salió nadie, seguimos hasta el juzgado".
Indicó además que "en cada lugar se colocaban afiches, se aplaudía y al mismo tiempo repetíamos ‘justicia’, para luego continuar la caminata hacia la casa del fiscal". Ahí estaban las luces encendidas, las cortinas corridas y nos esperaban dos policías que custodiaban al fiscal".
PELIGROSO RETORNO
Al proseguir su relato, María Ríos dijo que "decidimos regresar a la carpa y alguien propuso ir de nuevo a la casa del juez", quien ya estaba de regreso y decidió salir a dialogar con la multitud. El diálogo fue en un fuerte tono, pero el dr. Villa reiteró que había llevado a cabo la instrucción de la causa y que las demoras se deben a la falta de un laboratorio para concretar las pruebas necesarias para elevarla a juicio.
"Todo se desarrollaba en un clima de tensión –adujo-, con cánticos y gritos pero en forma absolutamente pacífica, hasta que se acercó la esposa del juez, quien le dijo algo al oído a su marido, cerró el portón y salió con su coche. En ese momento aceleró, tocó bocina y encaró hacia la calle, al tiempo que escuchábamos a la gente decir: eh, ¿qué pasa? Nos quiso atropellar".
"ESTA ALTERADA"
Ante este peligro inesperado, los manifestantes hicieron lugar, y le cuestionaron al juez Villa lo que estaba ocurriendo, y, según el testimonio que brindaron, "cuando le dijimos que su esposa quiso atropellarnos, él respondió: nó, lo que pasa es que está alterada".
Los vecinos permanecieron unos minutos en el lugar, y vieron con asombro que regresaba la mujer del magistrado. "Como la gente estaba frente al portón, no podía pasar, estábamos indignados por el atropello, ya que pretendíamos que pidiera disculpas", señaló la testigo, recordando que el doctor Villa se acercó al vehículo y le indicó que retrocediera hasta la esquina.
Este gesto de prudencia de ambas partes llevó a los manifestantes a regresar a las carpas ubicadas frente a las dos salidas de la comisaría, donde aguardan hace ya catorce días una resolución judicial que permita que los imputados por el asesinato de Rodrigo Remolcoy esperen el juicio oral detenidos y que el mismo se realice en Puerto Deseado.
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