La madre del dueño de la identidad plagiada, ahora quiere que se investigue si el condenado Claudio Gómez que fue recapturado en Federación sabe algo de su hijo y por qué utilizó ese nombre.
Ángela sostiene la foto de su hijo desaparecido hace diez años y al enterarse que el criminal Claudio Gómez usó el nombre de él, quiere que se investigue a fondo. (Gentileza Periódico Síntesis).
Detrás del nombre que utilizó Gómez para pasar sus días desapercibido y escapando de la ley, hay un hombre desaparecido y una madre que diez años después aún busca a su hijo. Ángela entró en conmoción cuando leyó el nombre “Diego Beltramino” en las noticias que hablaban de la recaptura de Gómez. Era el nombre de su “Dieguito”, como lo llama ella y como lo conocía la ciudad de Capitán Bermúdez de la que era oriundo.
Claudio Gómez fue recapturado en suelo enterriano y trasladado al Chaco en los últimos días. Condenado por el crimen de Roseo y su cuñada, ahora se abre otro interrogante.
Hoy esta mujer se pregunta por qué el peligroso delincuente utilizó el nombre de su hijo y si acaso lo conocía o sabe algo sobre su desaparición, suplicando que la Justicia investigue.
La historia detrás del nombre
Diego Beltramino tenía 39 años, era el mayor de tres hermanos, tenía un pequeño problema neurológico, vivía en una casa frente a la de su madre, en la ciudad de Capitán Bermúdez, a 20 kilómetros de Rosario. El 24 de abril de 2003 tomó dos bolsas, una con botas y otra con el equipo de mate, se puso su riñonera donde llevaba una aspirina porque estaba muy resfriado y se fue en su bicicleta blanca a pescar al río Paraná, como hacía casi a diario. A su madre le dijo que iba a un lugar conocido como “Quinta Zelaya”, ubicado en la vecina localidad de Fray Luis Beltrán, con los amigos con los que iba siempre. Sin embargo, luego se supo que allí se subió con varios hombres a una canoa, llevando también su bicicleta y terminó pescando en un muelle ubicado en la empresa Vicentín de San Lorenzo.
Según Ángela, Diego se fue con un amigo del barrio llamado José Gómez, el mismo apellido del asesino que luego usó su nombre en Entre Ríos. “Cuando se fue el jueves yo le dije: ¿tantas veces me vas a saludar, no vas a venir más?”, recordó Ángela y agregó: “el jueves a la noche no volvió, el viernes a la mañana fui a la casa de quien fue con él a pescar y la señora me dijo que el marido no estaba. El sábado a la mañana vuelvo a la misma casa y ví un montón de ropa mojada. Le digo a la esposa, “¿Está José?”, “si, está durmiendo”, me dice y yo le pregunto por mi hijo”. En aquel momento, según la madre del desaparecido, Gómez le contestó que su hijo no había vuelto porque en el lugar al que fueron había un rancho y se debía haber quedado allí.
La mujer quedó preocupada y recuerda que el domingo volvió a buscar al hombre y le dijo: “¿José, qué pasa?”. Luego de eso, Ángela asegura que el vecino le admitió que habían ido a pescar bajo el muelle de la empresa Vicentín, pero que no sabía qué había pasado.
Allí fue cuando radicaron la denunca por la desaparición de Diego. “En la comisaría, cuando José salió me dijo que todos iban a declarar igual. Había siete tipos, los que estaban pescando con él aquel día”, aseguró Ángela.
La madre comenzó a movilizarse, realizó la denuncia en la Jefatura de Policía de San Lorenzo, la causa ingresó al Tribunal de esa ciudad, a cargo del Juez Eduardo Filocco y se realizaron varios rastrillajes con Prefectura Naval Argentina en el río Paraná, los que dieron negativos.
Según Ángela, en su declaración, los siete hombres que habían estado aquel día con Diego aseguraron que lo habían dejado en el muelle, que se fueron a pescar en lancha y que cuando regresaron él ya no estaba, cosa que ella desconfía.
Luego, apareció un video registrado por una cámara de seguridad de la empresa Vicentín que mostraba a Beltramino pescando en el muelle, una canoa yéndose, pero la filmación en un momento se corta y no se sabe qué pasó con él. Unos meses después, apareció la bicicleta de Diego, en el lugar donde había estado pescando y la madre asegura que el Juez le dijo que “a lo mejor su hijo había trepado con las manos la barranca y escapado. ¿Cómo va a trepar la barranca?”, se preguntó la mujer.
Tras un careo con José Gómez, Ángela cuenta que le aseguró que él “no había hecho nada” y es allí donde ella se pregunta: “¿Por qué me dijo que no hizo nada, si yo solo le pedí que me diga lo que vio?”.
“Conocía a mi hijo”
Con el DNI de Diego en sus manos, Ángela llegó a la redacción de Periódico Síntesis y aseguró: “A mí me llamó la atención que este tipo usara el nombre de mi hijo. ¿Por qué se hizo pasar por él?”, pregunta para agregar: “Para mí, él conocía a mi hijo y sabía lo que había pasado, es lo que pienso como mamá”. Tanto tiempo después, aún se esperanza: “este tipo (Gómez) ha hecho muchas tranfugueadas, algo tiene que saber, ¿cómo va a saber este nombre y apellido?, ¡qué casualidad el mismo nombre de mi hijo!”.
Cuando se conoció la noticia de la recaptura de Gómez nadie relacionó a Diego Beltramino con una persona desaparecida hace diez años. Su madre sí.
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