El lunes último alrededor de las 19, B., de 15 años, volvía del colegio hacia su casa cuando fue abordada por dos hombres en la esquina de Romanella y Sáenz Peña, en el Barrio Don Luis de Longchamps.
Al verla pasar le gritaron cosas obscenas, la apuntaron con un arma y la obligaron a ir hasta un predio cerca del campo de deportes “Eccleston”, donde junto a tres personas más la golpearon y violaron. Todos serían vecinos que se juntan a drogarse en la zona.
Según pudo reconstruir la familia, uno de los hombres forzó a B. a tener relaciones con él, mientras que los 4 restantes la obligaron a que les practique sexo oral. Alrededor de las 23 la abandonaron en el campo, luego de que la amenazaron con matarla si contaba lo que sucedió.
Mientras tanto, la familia de B., preocupada porque la chica no aparecía, alertó a la policía y comenzó a buscarla. Después de horas de angustia su padre la encontró y dio aviso a las autoridades. La joven denunció el hecho, y reconoció a uno de sus presuntos violadores. Se trataría de un remisero que vive a unas cuadras de la casa de la joven, según contó Ana Paredes, tía de la víctima.
Pero como si todo lo malo sufrido por B., no bastara, Ana denunció que este remisero, que fue detenido ante la denuncia hecha por la joven, fue liberado porque no hay testigos que lo vinculen con el ataque. "A mí me prometieron que iba a ir preso", aseguró la mujer.
Según contó la tía de la víctima, “el hombre, después de que lo liberaron, se mudó de su casa de Longchamps y se fue a vivir a San Vicente. Mientras armaba las valijas era custodiado por la policía”, cuando a la casa de la joven atacada no fue ningún agente, pese a las amenazas que recibió.
La investigación está a cargo de la UFI 3 de Lomas de Zamora y hasta el momento no hay detenidos.
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