El niño sufrió fractura de tibia y peroné y un corte profundo en el mentón. Se encuentra internado en el hospital San Roque. El choque fue en Esquiú y Saraví y señalan a un Clío negro con vidrios polarizados en el que iban dos jóvenes.
“Ayer al mediodía, a las 12.50, vienen corriendo los compañeros de mi hermano y tocan la puerta de casa. Salimos y lo vemos tirado en la esquina. Nos comentan los chicos que un Renault Clío, negro y con vidrios polarizados, circulaba a gran velocidad; dobló sin guiño y de forma muy cerrada y se subió al cordón con la trompa. Ahí le chocó la pierna derecha a mi hermano que estaba esperando para cruzar”, relató el joven.
Informó que Enzo sufrió fractura de tibia y peroné y que “la posición de la pierna era bastante impresionante” cuando lo vieron. Además, sangraba de la cara por un corte bastante profundo en el mentón, donde lo suturaron.
“Ni bien lo vi llame al 911 y al 107. Primero llegó la Policía y enseguida una ambulancia”, añadió.
Iván dijo que ahora su hermano se recupera en el hospital San Roque, donde estará internado unos días más en observación. “Tiene yeso hasta la mitad del muslo y está en evaluación porque en la pierna tiene un corte profundo y hay que ver que no se infecte”.
Fugados
El joven aportó que los niños que acompañaban a su hermano aportaron dos datos importantes sobre el vehículo negro que ocasionó el accidente. Uno es que, llamativamente, no tenía capó. O sea que el automóvil podría haber estado preparado para correr picadas.
El otro dato es que luego de que chocaron a Enzo, el auto frenó y se abrió una puerta. Los niños vieron entonces a dos adolescentes en el interior, de unos 16 o 17 años. A pesar de que el conductor y su acompañante vieron al chico tirado, embarrado, ensangrentado y con la pierna rota, escaparon a gran velocidad.
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