La víctima vivía con sus abuelos. Él la amenazaba y la golpeaba para que no dijera lo que pasaba. La chica está en el tercer mes de gestación.
La chica le contó a El Diario que debido a la separación de sus padres, vivía desde 2004 en la casa que sus abuelos paternos tienen en el barrio 208 Viviendas, en la ciudad de San Luis.
Asegura que en los últimos tres años tuvo que soportar un calvario: "Ultrajes, golpes y las amenazas" de su abuelo que le decía que le haría daño a sus allegados si contaba lo que sucedía.
Según el relato cronológico, el caso salió a la luz una vez que su abuela le comentó a una médica, conocida de ella, que desde hace unos meses su nieta no tenía el período. La profesional accedió a revisarla y detectó que estaba embarazada.
La familia se alertó porque no tenía conocimiento de que la adolescente estuviera de novia. Por eso empezaron a interrogarla.
Dio dos versiones que le había impuesto su abuelo para que no descubrieran que él la ultrajaba.
Pero después la chica se quebró ante las insistentes preguntas que le hacía su hermana, por lo que decidió decirle la verdad a su madre.
El lunes 14 de octubre a la madrugada, la menor, en compañía de su madre y una hermana, fue a la Comisaría 6ª a hacer la denuncia, que luego fue ratificada en el juzgado Penal Nª 2, a cargo del juez Jorge Sabaini Zapata.
“El expediente fue elevado al juzgado después de tomar declaraciones y que el médico policial constatara que la chica estaba embarazada”, informó el subcomisario Jorge Luis Flores, subjefe de la Comisaría 6ª.
El 16 de noviembre de 2010 el “juego” que el abuelo abusador llevaba a cabo a escondidas pasó a mayores. Esa fecha va a quedar guardada por siempre en la memoria de Antonela, porque tiene como referencia la muerte de su tía, hermana de su abuela.
“Como me dormía sentada en el sepelio, mi hermano me pidió que me fuera a acostar”, aseveró la nena. “Me asusté cuando lo vi a mi abuelo que se asomó por la puerta de mi cuarto y, a pesar de que hice todo lo posible para que no pasara nada, pasó lo peor”, refirió muy acongojada.
Silencio, a fuerza de golpes
A partir de entonces, los ataques se volvieron más frecuentes. Antonela sostiene que además de someterla sexualmente, la golpeaba para intimidarla y que no se resistiera. El cuerpo reflejaba las marcas que le quedaban después de las palizas. Pero ella se encargaba de vestirse con ropa para que las huellas no se vieran. Y cuando era inevitable ocultarlas "ponía como excusa alguna caída en la clase de educación física", contó la adolescente.
Luego Yésica, hermana de Antonela, comentó que una sobrina de ellas fue testigo en una oportunidad, cuando el acusado esperó que la chica saliera de bañarse para entrar en el dormitorio. "Por curiosidad miró por la ventana y vio cuando su bisabuelo intentaba hacer lo que ya había hecho en otras oportunidades. Desde entonces, esa nena también fue amenazada con hacerle matar a su madre y quemarle la casa si contaba lo que había visto".
Después del examen de una ginecóloga particular, la chica fue influenciada por su abuelo para que dijera que quedó embarazada después de que tres hombres la raptaron en una camioneta, la violaron y la dejaron abandonada. Otra de las versiones que le había preparado para que dijera fue que el padre de su hijo es un chico que había conocido en la red social Facebook, pero no sabía donde vivía.
Yésica sospechaba que nada de lo que decía su hermana era verdad, por eso insistió hasta que Antonela se animó a contarle.
Ahora la familia espera que el juez Jorge Sabaini Zapata ordene cuanto antes la detención del imputado, porque teme que pueda tomar alguna represalia contra ellos.
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