El obispo de San Luis, Jorge Luis Lona, afirmó que los legisladores nacionales que estaban en contra de la Ley entre personas del mismo sexo, pero que pertenecen a determinadas fuerzas políticas, fueron presionados para cambiar su voto. "Los partidos políticos, al iniciarse el debate, afirmaron que se iba a respetar plenamente la libertad de conciencia de los legisladores. Al tratarse de un tema que no había sido incluido en las propuestas electorales, nadie podía ser obligado a lo contrario en nombre de la ‘lealtad partidaria’".
Pero las declaraciones del prelado no se detuvieron allí. También señaló que el proyecto "niega al mismo tiempo la fé y la razón" y que los sectores que lo impulsan intentar convencer a través de un bombardeo absurdo: "Hoy, los argentinos estamos sometidos al continuo bombardeo del absurdo. Se nos trata de convencer, a través de la incesante repetición mediática, que es exactamente igual la unión matrimonial de un varón y una mujer, que la unión matrimonial de dos personas del mismo sexo. Muy pocos países en el mundo han sido capaces de legalizar este absurdo. ¿Los legisladores argentinos serán capaces de incorporarnos a esa breve lista?”, preguntó.
El prelado consideró además que "es también una Ley cuya aprobación se pretende forzar usando los métodos más descaradamente ilegales". "De tener éxito esa maniobra, la presunta Ley sería una completa burla a la voluntad del pueblo argentino", concluyó.
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