Además del avance de la inseguridad, la ciudad asiste a diario al crecimiento de los casos de violencia de género y familiar que involucran distintos delitos, aunque los más aberrantes son los de índole sexual entre familiares directos y cuyos blancos frecuentes son los menores.
Uno de los hechos, denunciado en la Comisaría de la Mujer y la Familia, refleja unos de los costados más dolorosos de esta problemática: el tiempo de sufrimiento que deben soportar las víctimas hasta que se anima a denunciar a quienes las someten, lo que supone -no en todos los casos- que hubo varios episodios durante ese lapso.
Al parecer, todo se inició hace poco más de cinco meses en el interior de una vivienda ubicada en avenida La Plata al 1000, donde un hombre habría abusado de su propia hija mientras dormía.
Eran las 23 cuando el sujeto, de unos 36 años, entró en la habitación donde descansaba su hija, de 17 años, y comenzó a manosearla en diferentes partes del cuerpo por debajo de la ropa.
Pero eso no fue todo. Tres días antes de radicar de la denuncia, la adolescente volvió a sufrir otro acoso de su padre, aunque en este caso no fue físico sino que se sumó un daño psicológico: el hombre le ofreció dinero a su hija a cambio de que lo dejara tocarla en sus partes íntimas.
La reacción de la menor fue escapar de su casa y refugiarse con su abuela, lejos de los padecimientos a los que la exponía su padre.
La causa, caratulada "Abuso sexual", está en manos de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) Nº 6 que, entre otras medidas, ordenó la realización de informes médicos sobre el estado de salid de la adolescente. También se dio intervención al Juzgado de Familia y al Servicio Local de Protección y Promoción de los Derechos del Niño.
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