Un joyero tiene su negocio en Salta al 2400, a tres cuadras de donde ocurrió la explosión del edificio del 6 de agosto de 2013. Aún sensibilizados, los vecinos temieron otra tragedia.
Aún sensibilizados por la tragedia del 6 de agosto de 2013, los vecinos advirtieron al comerciante sobre el intenso olor a gas que se percibía, tras lo cual el comerciante se comunicó con personal de Litoral Gas para advertir sobre la situación.
Sin embargo, el joyero Raúl Heinrich aseguró que los empleados se presentaron recién dos horas después del reclamo. "Hicieron agujeros por todos lados", narró, además de señalar que el olor era muy persistente y que realmente tuvo miedo.
Heinrich, quien tiene su negocio a tres cuadras de donde ocurrió la explosión del año pasado, recordó que en aquella tragedia perdió "todo, el mobiliario y la mercadería. Se salvó la araña y el ventilador".
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