"Denuncié lo que le hicieron a mi hijo para que no pase de nuevo"

"Denuncié lo que le hicieron a mi hijo para que no pase de nuevo"
La mujer relató el violento ataque sufrido por el niño de 8 años dentro de la escuela, lo que le provocó que le fuera extirpado un testículo.
La madre del alumno de la Escuela Nº 506 de Cañada Escobar que fue duramente golpeado por un compañero y que por las heridas tuvieron que extirparle un testículo, señaló que denunció e hizo pública la traumática experiencia que atravesó su hijo para evitar que se repitan hechos de semejante naturaleza.

“Yo denuncié porque no quiero que esto pase de nuevo, ni a mi hijo ni a otros chicos, explicó Adriana en diálogo con EL LIBERAL.

Por su parte, el pequeño explicó que el día en que fue atacado él había ido a ver cómo jugaban a la pelota sus compañeros. “Me quedé al costadito. Al ratito vino el changuito y empezó a burlarse de mí. Me empujó, me puso el pie y en el piso me metió patadas”, contó en medio del llanto a un equipo de EL LIBERAL frente a su madre.

El pequeño -cuyo nombre se reserva- llora, pero habla. Seca sus lágrimas y describe con muchos detalles la odisea que vivió el 19 de marzo en la Escuela Nº 506, de Cañada Escobar, departamento Banda.

Con apenas 8 años, y cursando el cuarto grado, el pequeño acaba de vivir una experiencia por demás violenta y dura. Según contó, un mes atrás sufrió una fuerte golpiza por parte de compañeros; no se habría tratado de un hecho aislado. Al parecer, fue resultante de una serie indefinida de burlas, recurrentes de las que viene siendo víctima desde hace unos tres años.

El 19 de marzo último, dentro de la escuela y en momentos en que estaba en recreo, el niño fue al patio en el que varios chicos jugaban a la pelota. “Había chicos que estaban peleando. No sé por qué. Ese changuito empezó a hacerme burla. Se acercó y me insultó diciéndome ´h…de p… y otras cosas. Él le tenía bronca a cualquiera que pasaba. Ahí nomás me puso el pie y me ha tirado al piso. Allí, cuando me caí, me ha pegado patadas”, recordó con lágrimas en los ojos.

Siempre junto a su madre, el pequeño prosiguió: “Empecé a llorar porque me dolían los golpes que me daba”. Durante el relato, el pequeño lleva sus manos a la altura de sus genitales, para señalar dónde le pegaban.

“Agarré un cascote y le tiré. Así, él me dejó de pegar. Después, se fue a ver y a avisarle a la directora. Ella me llamó y después me puso de penitencia”, afirmó sobre el posterior reproche que recibió de la directora.

La víctima soportó todo lo que pudo el dolor, hasta que no aguantó más. Y se lo confesó a una tía. Poco después, debido a la gravedad de las lesiones producto de la terrible golpiza a la que fue sometido, fue intervenido quirúrgicamente y le extirparon un testículo.

Adriana, la madre del pequeño, logró que la escuela le ceda cartillas y otros elementos para que su hijo estudie en su casa, hasta tanto los médicos lo autoricen a volver a clases. La madre estima que para ello falta bastante tiempo, y lo prefiere así, antes de que su hijo sea víctima otra vez de las burlas.

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