Demoras y falta de inversión, una constante del servicio de gas

Demoras y falta de inversión, una constante del servicio de gas

Necochea debió esperar muchos años para que un gasoducto llegara a la ciudad. Hoy el sistema sólo puede brindar el fluido a los usuarios existentes para no colapsar.

Desde 1983 a la fecha, tanto Necochea y Quequén, como San Cayetano y Lobería, han registrado una notable expansión de sus núcleos urbanos. Además de un importante crecimiento de la población, se han sumado emprendimientos industriales, comercios y estaciones de servicio expendedoras de GNC.Sin embargo, el gasoducto que abastece a los tres distritos tiene la misma capacidad de transporte de gas que en 1983. Por ello, las posibilidades de crecimiento de nuestra ciudad se encuentran limitados desde hace varios años por la imposibilidad de ampliar la red de gas a nuevos barrios y de incorporar a industrias, comercios y estaciones de servicio de GNC.

Esta situación no sólo deja sin servicio a las viviendas construidas en los últimos años, fuera de los sectores que ya cuentan con la red, también pone freno a la posible radicación de industrias que consuman grandes cantidades de gas. De esta manera, la falta de inversión en el sector se convierte en otro de los tantos factores de estancamiento del distrito por falta de infraestructura.

Una comunidad con iniciativa

Aunque en la actualidad resulte preocupante la falta de inversión y las consecuencias de ello en el desarrollo de la ciudad, se debe tener en cuenta que Necochea debió esperar casi 30 años, luego de una iniciativa comunitaria, para lograr tener el servicio de gas natural.Las primeras gestiones para disponer con un gasoducto datan de 1956, cuando la gerencia de la Cámara Comercial de Industrial planteó la necesidad de este servicio ante las autoridades de Gas del Estado.

Se realizó un estudio sobre la construcción de un ramal del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires desde Coronel Pringles e incluyendo en esta red a Tres Arroyos, Necochea, Miramar y Mar del Plata.Pero años más tarde, con la llegada del gas a Mar del Plata desde la planta compresora de Tandil, que dependía del gasoducto Pico Truncado-Buenos Aires, las aspiraciones de Necochea quedaron desvirtuadas.

Se planteó entonces traer el gas desde Balcarce, pero la idea se estrelló contra la realidad de los números. Según un estudio, Necochea contaba en ese momento sólo con 9.000 potenciales usuarios, lo que resultaba un número muy reducido para encarar la obra. En ese momento Mar del Plata ya contaba con 140.000 usuarios.

La distancia a Barker

La obra comenzó a aparecer como sustentable cuando, en mayo de 1974, las autoridades de DEBA plantearon la posibilidad de abastecer la Central Termoeléctrica de Necochea con gas natural.

Según un artículo publicado en Ecos Diarios años después, "el gran consumo de la central, sumado al de los usuarios comerciales y domésticos y el potencial de industrias radicadas y a radicarse en Quequén, hacían vislumbrar una posibilidad más firme para la concreción definitiva de la obra”.

En 1975 se comenzó a hablar de la posibilidad de construir un gasoducto desde Barker y en mayo de ese año se firmó un convenio entre Gas del Estado y DEBA a fin de garantizar la viabilidad de la obra.

Pese a ello, se registraron nuevas demoras, el expediente estuvo paralizado un tiempo y la situación comenzó a complicarse cuando DEBA anunció que no utilizaría gas en la Central Termoeléctrica.

En 1977, DEBA reconsideró el uso de gas y en octubre de ese año el gobierno provincial incluyó la obra como prioritaria para 1978.

En octubre de 1979 el Ministerio de Obras Públicas de la provincia concretó la firma del convenio entre la Dirección de Energía de la Provincia de Buenos Aires (DEBA) y Gas del Estado para la realización del gasoducto.

Este acuerdo establecía que DEBA afrontaría el costo del ramal, mientras que la comuna necochense se haría cargo de la construcción de la red domicilia, la que luego pagaron los vecinos.

El tendido del gasoducto comenzó en febrero de 1981 y su finalización, así como la instalación de las redes domiciliarias, demandó dos años de trabajo.

El 18 de mayo de 1983 el entonces gobernador de la provincia, Jorge Aguado, presidió los actos de habilitación del gasoducto y redes domiciliarias, cuando se encendió un mechero simbólico en la Plaza Dardo Rocha.

Circuito cerrado

Para mayo de 2000, el núcleo urbano Necochea-Quequén ya contaba con 22.521 usuarios.De acuerdo a datos brindados por Camuzzi Gas Pampeana en marzo de este año, en la actualidad la red cuenta con 28.098 usuarios residenciales y 1.550 comercios y pequeñas industrias. En Quequén hay 3.412 domicilios y 221 comercios conectados a la red; en Lobería 3.991 y 302 y en San Cayetano, 2.608 y 250, respectivamente.

Este número de conexiones hacen que el sistema opere al límite y sólo garantiza el servicio a los usuarios existentes.De acuerdo al marco regulatorio vigente, la distribuidora tiene la obligación de garantizar el servicio de gas a los clientes "ininterrumpibles”, es decir, a los usuarios residenciales, hospitales, centros de salud, etc. Pero comercios, pequeñas industrias, estaciones de GNC, si pueden sufrir interrupciones.

En este escenario, la conexión de nuevos usuarios está limitada y en marzo pasado había 700 usuarios potenciales en espera. Aunque se afirma que la red de gas de Necochea y Quequén cubre aproximadamente el 85% de la totalidad de las viviendas existentes, lo cierto es que en los últimos cinco años se ha registrado un exponencial incremento del consumo y las nuevas viviendas están excluidas del sistema.

Los reclamos de las autoridades municipales de Necochea, Quequén y Lobería ante la imposibilidad de ofrecer el servicio a empresas que se radiquen en la zona, también ha impulsado la ampliación.

En 2014 el gobierno local le pidió a Camuzzi la presentación de un anteproyecto de obra para solucionar la situación. En enero de 2015 dio a conocer un anteproyecto que prevé responder a la demanda de la próxima década.  

Según la empresa se requiere el tendido de un caño paralelo al gasoducto actual desde Barker a nuestra ciudad y otro caño paralelo a la ramificación hacia Lobería.

Esto implicaría un caño de 14 pulgadas de 42,7 kilómetros desde Barker y otro caño de 11 kilómetros de 6 pulgadas sobre la derivación hacia Lobería.

Si bien esto podría ser una solución, la iniciativa sólo está en los papeles y la falta de servicio es un problema que afecta a diario a los vecinos de la región, además de un problema que frena la radicación de industrias y el crecimiento de las existentes.///

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