Alejandro Aiello no tenía el seguro encima, aunque rápidamente lo consiguió. Le dijeron que igual tenían que llevarse al auto, pero el hombre, junto a su familia, se negó a bajar. Debió intervenir el juez Germani.
La historia había comenzado a las 3.58 de la madrugada, cuando en un operativo de tránsito realizado en la avenida Alberto P. Cabrera, a la altura del Bahía Blanca Plaza Shopping, fue detenido su vehículo en transito al centro de la ciudad. Solicitada la documentación de rigor: tarjeta verde, licencia de conducir y seguro obligatorio, la carencia de este último documento derivó en que los agentes le informaron que el coche sería conducido al corralón municipal.
Aiello explicó entonces que tenía el seguro al día y que podía traerlo en pocos minutos, cosa que cumplió luego de realizar un llamado a un familiar.
“Me negué a dejar el auto y esperé que me trajeran el seguro y el recibo al día. Cuando se lo muestro a los agentes insisten en secuestrarme el vehículo. Yo me niego en buenos términos, les menciono que asumo la infracción, pero que de ninguna manera podía quedarme a esa hora en la avenida, más cuando ni siquiera soy de Bahía”, explicó Aiello a este diario a media mañana de ayer, cuando la situación se mantenía sin resolución.
Las horas pasaron, el operativo integral abandonó el lugar y en la banquina quedó el auto con sus ruedas delanteras montadas en la grúa y su conductor en el interior. Fueron infructuosos los intentos de Federico Montero, titular de Defensa Civil, por convencerlo para que modificara su actitud, ante lo cual se comunicó con el juez Ricardo Germani, solicitando su colaboración.
“Nosotros no tenemos potestad para hacerlo bajar, por eso agotamos todas las líneas de diálogo, pero no tuvimos éxito”, mencionó Montero a este diario.
Germani recibió los primeros llamados en su domicilio y en principio consideró que no era pertinente su intervención y dijo además que el responsable del operativo puede liberar el vehículo, si se demuestra que la causa del secuestro fue saldada o, por el contrario, mantener el secuestro y dejar que la cuestión se resuelva en el juzgado.
Desacatado
Cerca de las 15 la novela tuvo su capítulo final, con la presencia de Germani en el lugar de los hechos y la llegada de cuatro móviles policiales.
“Hablé con el juez, me hizo ver algunas cuestiones y la policía me señaló que debía acompañarlos a la comisaría bajo la figura de desacato. Así que terminé por subirme al patrullero, con mucha tranquilidad y acá estoy, esperando firmar un acta”, comentó Aiello desde un banco de la comisaría segunda.
En la sede del Juzgado de calle Blandengues al 300, entretanto, Germani cumplía con los pasos administrativos necesarios para proceder al reintegro del automóvil en cuestión, considerando que se habían cumplido las 12 horas del secuestro.
“Estoy labrando las actuaciones correspondientes y se libera el vehículo porque se cumplió el plazo estipulado por ley”, señaló el magistrado.
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