La oposición elevó la reforma al Consejo Constitucional, que tardará en decidir.
Todos han perdido en Francia, con un movimiento de contestación contra la reforma de las jubilaciones que no se detiene y convocó a otra huelga mañana , y un gobierno que canta victoria pero quedó extremadamente debilitado por la crisis. Los estudiantes se manifestaron ayer en París y en el resto del país contra la legislación porque sienten que la ampliación de la edad del retiro bloquea sus posibilidades de entrar al mercado de trabajo.
El senado votó ayer la segunda lectura de la ley de jubilaciones y la asamblea general lo hará el próximo miércoles. Pero los legisladores socialistas decidieron elevar el texto al Consejo Constitucional, máximo organismo del Estado, para que analice las violaciones al derecho de los trabajadores en la reforma. La opinión del Consejo tardará. Todos se preguntan si la ley podrá promulgarse, como el gobierno desea, alrededor del 15 de noviembre. Los socialistas y los verdes fueron ayer al palacio del Elíseo a pedir que no se apruebe.
La huelga amaina pero no se acaba . Cinco de las nueve refinerías de petróleo ocupadas por los trabajadores han sido desbloqueadas. Pero el 25% de las estaciones de servicio siguen sin combustible , a pesar de las optimistas declaraciones del gobierno en sentido contrario. Los basureros de Marsella levantaron la huelga tras dos semanas por razones sanitarias, cuando las toneladas de basura en la calle habían puesto a la segunda ciudad del país en emergencia. Los trabajadores que bloquean el puerto de Marsella hace un mes impiden la descarga de 3,5 millones de toneladas de combustible.
El gobierno comienza a diagnosticar el fin de la crisis. Sólo el primer ministro François Fillon eligió la prudencia: “Estamos en un intento de salida de la crisis pero la situación es aún difícil”, dijo.

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