El artículo publicado en este medio, el 30 del corriente mes sorprende, al ver cómo el título que pretende ser un gancho por parte del autor con posible análisis de profundidad, seriedad y respeto, no logra decir todo en relación al contenido, mucho menos debatir sobre la verdad de los hechos.
Asombra ver como quienes se dicen ser representantes de los trabajadores no se involucran en la organización que critica y se coloca en el medio para cuestionar a todos pretendiendo definirse como abanderado de la “verdad” sin reconocer que en esa verdad todos/as somos partes de los errores y los aciertos.
Se puede coincidir en algunas apreciaciones que realiza en el documento aludido, pero molesta profundamente la interpretación parcializada de la realidad política salarial de los docentes y mucho más cuando proviene de alguien que no es ajeno a lo sucedido en nuestra provincia, ya que olvida la lucha que el sindicato viene manteniendo con este gobierno desde hace varios años en pos de recuperar el poder adquisitivo, que como bien dice perdimos en la década del 90, tiempos en que el compañero participaba activamente en la actividad gremial y que luego con posterioridad y por varios años estuvo ausente, con justificación, que luego analizaremos.
Es cierto que no recuperamos todavía el poder adquisitivo que teníamos antes de los 90, y habrá que preguntarse porque no pudimos, no supimos o no quisimos dar la batalla que si dieron otras provincias para sostener el tercer salario mejor pago del país que habíamos logrado producto de luchas fuertes con el gobierno. Luchas que se retomaron a partir del 2005 y que dieron como resultado, un proceso de recuperación salarial que debemos seguir profundizando.
Recordemos que en función de haber logrado un acuerdo salarial de buen nivel para la docencia rionegrina en el verano (enero) de 1988 nos tocó asumir en el marco solidario de nuestra organización nacional y de respeto a la verdadera democracia, el llevar adelante la masiva medida que culminó en la “marcha Blanca” frente al Obelisco en la Capital Federal el 23 de Mayo de ese año.
En Río Negro sufrimos el descuento de haberes a pesar de las promesas de la Conducción de CTERA de que no se tocaría un solo docente y no se salió a decir desde la agrupación que representábamos, que nos abandonaron ya que la política del Gobernador de turno fue aquietar la fuerza para romper la fortaleza del conjunto, y por ello aplicó los descuentos de paro.
La quita salarial, la transferencia de la Caja de Jubilaciones a la Nación, el Decreto 7/97, la privatización del Banco Provincia, la Municipalización de Residencias Escolares, entre otras pérdidas ocurrieron en el período gremial conducido por la agrupación del autor del citado artículo. Esto no quiere decir que esa conducción no haya actuado gremialmente para evitar ciertas definiciones, pero se entiende que la política de privatización, del neoliberalismo imperante en los gobernantes de turno (Nación y Provincia) tenía claro que debían cumplir con el mandato impuesto por los poderes del Banco Mundial y nada hicieron los gobernantes para frenar semejante atropello y pérdida no sólo a los trabajadores de la educación, sino en el patrimonio provincial.
Hablar de Democracia se puede hacer cuando la participación en el sindicato es permanente y además de respeto a las decisiones de la mayoría y no aparecer después de más de diez años de ausencia en todos los espacios políticos gremiales, en una pretendida y suspicaz alabanza a la política nacional, para pegarle exclusivamente a la dirigencia gremial de estos últimos años. En lugar de análisis político educativo se parece más a un claro oportunismo. Había que estar y seguir en el debate y en la lucha contra quienes nos pretendieron destruir como organización gremial, después de la destrucción de nuestro salario en la década del 90. Quizá su cercanía con el gobierno provincial, producto de la alianza política partidaria, le impedía que saliera públicamente a reclamar lo que nosotros seguíamos denunciando hasta llegar al ahora en una de las acciones más aberrantes que ha hecho el gobierno provincial, como fue la utilización de leche saborizada y comida pre-elaborada, entre otras, para alimentar a nuestros/as alumnos/as. Dimos una batalla mediática, política, judicial en ausencia de nuestras centrales y de algunos referentes que hoy hablan del gobierno pero que en su momento, eran aliados circunstanciales por definiciones partidarias.
Todos los puntos planteados en el documento aludido y que da lugar al presente artículo, fueron reclamados y exigidos todos los años y por diferentes conducciones, llegando en la historia sindical a asumir una de las medidas más fuertes democráticamente tomadas, tal las llevadas a cabo al inicio del año 2009 y que culminaron con la lamentable desaparición física del Compañero Pascual Mosca.
Hubiera sido bueno que el compañero, y la central a la que ahora hace referencia, se hubieran involucrado más profundamente en la dura lucha que mantuvimos por 42 días en el 2009 y en la que lamentablemente tuvimos situaciones de riesgo. La CTA y la CTERA no efectuaron jornadas de protesta por lo ocurrido en ese conflicto, como parece que es común en las jurisdicciones del mismo signo gremial, ante circunstancias mucho menores.
La permanente privatización del sistema, la pérdida anual del 1% de la matrícula primaria y el incesante aumento de la planta política creando más Delegaciones Regionales y Secretarías Técnicas y Subdelegaciones fueron denunciadas desde el rol de Vocal en representación de los docentes, generando no sólo artículos periodísticos, sino también denuncias formales ante la Defensora del Pueblo y todo ello en forma conjunta con la conducción de los períodos gremiales 2004-2010.
La democracia, la igualdad educativa y el mejoramiento real de los salarios se logrará con una organización gremial que siempre se encuentre unida, opinando, participando, respetando a compañeros/as y encarando de conjunto todas las definiciones gremiales, como oportunamente se dio en el debate de la Ley Orgánica de Educación que fue con el aporte de la mayoría de los/as docentes y que la conducción de aquel período hizo valer, a pesar de que grupos internos que actualmente conducen el sindicato exigían a los legisladores de ese entonces, el tratamiento paralelo para dejar de lado la legítima y democrática representación de la conducción de UnTER (de 1989-1992)
Con posterioridad se logra incorporar un capítulo y su reglamentación sobre Educación Técnico Profesional y se rechazó, con presentación ante el superior tribunal de justicia, la aberrante autorización de iniciar un profundo proceso de privatización de la educación pública con la anuencia de dicho tribunal.
Durante muchos años, más de treinta y cinco, este sindicato ha demostrado ser democrático, participativo y respetuoso de los debates internos. Se pudo, con el empuje del conjunto, avanzar hasta donde la tolerancia de los gobiernos de turno, mirando más a los poderosos, aceptó modificar, por ello, pensar que hubo quietud del lado sindical, o “llamativa pasividad” es no sólo dejar de lado la historia, los procesos de los compañeros/as, sino creer fundamentalmente que la historia se construye cuando uno llega y no existe más cuando se va. Eso significa desconocer la propia esencia de la Ley Orgánica de Educación a la que hoy parece que sólo algunos la definieron. Además desconocer todas las medidas asumidas y múltiples requerimientos que se hicieron en todos los estamentos: Secretaría de Trabajo, Legislatura, Defensoría del Pueblo, y hasta la OIT.
Reconocer los procesos de cada etapa y saber que muchos logros son parte de momentos determinados que suman a cada sector, y desde cada sector, es la única manera de entender que los hechos son consecuencia de las definiciones democráticamente asumidas en los cuerpos orgánicos
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