El quebrantamiento del bloque del FCS ayer en la Cámara de Diputados tiene para muchos, un responsable: el ministro de Gobierno y Justicia, Javier Silva, quien –aducen- no supo negociar (operar) y evitar que el jalilismo deje al oficialismo sin el manejo de la Cámara baja.
Sólo por nombrar algunos, hay inconvenientes en Recreo, donde el intendente Daniel Polti fue suspendido y hay cruces legales por la intendenta interina; en San José de Santa María sucedió algo similar y Mónica Hernández fue sacada de su cargo; en Valle Viejo las viejas disputas también ponen riesgo y en jaque a la actividad parlamentaria de ese departamento; en Bañado de Ovanta también existen problemas por la asunción de los nuevos concejales; en Huillapima sucede lo mismo. En Fray Mamerto Esquiú está a punto de explotar la situación institucional en el Concejo por el pedido de suspensión de un funcionario; con respecto a Belén, un concejal se encadenó días atrás denunciando el manejo irregular de las reglaías mineras por parte de Daniel Ríos, entre otros.
Es decir, demasiados problemas políticos, (algunos planeados en el propio seno del Ministerio de Gobierno, como los que suceden en las municipalidades y concejos de signo justicialista) para una cartera que, se supone, se tiene que ocupar, justamente, de las relaciones políticas e institucionales. "La provincia está en llamas, hay problemas por todos lados y el Ministerio (de Gobierno) hace agua. Me parece que se le está yendo de la manos la cantidad de conflictos que hay en el interior y que no encuentran una solución", analizó hoy una fuente oficialista. Por todo esto, algunos en Casa de Gobierno, ya piden un recambio integral en la cartera de Gobierno que comanda Silva.



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