Demandas de los vecinos del barrio Aguas Corrientes

Demandas de los vecinos del barrio Aguas Corrientes

La inseguridad, uno de los que más preocupan. También hay otros temas como las lluvias y los pozos en los sectores de tierra. Las calles de asfalto están limpias gracias al trabajo vecinal.

Si se circula por la zona asfaltada que se encuentra junto a la cancha de Rivadavia, se puede observar una gran prolijidad y podría decirse que el Aguas Corrientes es un barrio que está muy bien mantenido. Se ve el pasto corto, las calles impecables y nada de basura en las veredas.

Al hablar con los vecinos de ese sector, se puede notar que ese trabajo de mantenimiento es realizado por la misma gente del lugar y que, por eso, la falta de intervención por parte del municipio en este tema no es lo que más los preocupa. Por el contrario, el tema de la inseguridad es algo que les ha generado más de un malestar.Por otro lado, el sector no asfaltado presenta problemáticas un poco más amplias que tienen que ver con los pozos y la acumulación de agua.

Es bueno mencionar que, otros años, algunos vecinos de esta zona se habían quejado por la baja presión del agua pero, según manifestaron las personas consultadas, por estar cerca del tanque de agua corriente (ubicado en 59 y 82), no han tenido problemas en el último tiempo.

Muchos robos

Nancy García, que tiene un almacén sobre la calle 63, considera que el barrido y la iluminación de calles lo paga "de gusto” porque nunca pasan los empleados y "cada vez que se quema una luz estás tres meses esperando que la reparen”.  En cuanto a la seguridad, quiso definirla como el mayor problema del barrio, a que le han robado en reiteradas ocasiones y, en muchas oportunidades, han sido menores. "Yo salvé tres robos gracias a la alarma comunitaria que tenemos con los pulsadores en las casas. Aun así, a mi yerno le robaron la moto en la puerta y me abren la puerta del negocio y unos nenes me llevan cosas. Son delincuentes de chiquitos”, dijo con enojo. Por este motivo, señaló que lo que más hace falta es poner atención a la seguridad, porque la limpieza la mantienen entre los vecinos. "Además de la alarma, tenemos un grupo de Whatsapp que nos vamos avisando si vemos cualquier cosa. Yo vivo llamando a la policía, sobre todo cuando hay partido (en la cancha de Rivadavia) porque hasta suelen romper los vidrios de los autos a cualquier hora. Fuimos muy pocas veces a la playa porque este verano los domingos, a plena luz del día, nos robaban todo”, contó.

Julieta, por su parte, señaló que a ella nunca le pasó nada, pero que sabe que han robado mucho en la zona y que trata de que siempre quede alguien en la casa. "A mi la alarma comunitaria nunca me sirvió, una vez la hice sonar porque la estábamos pagando todos los meses y no sabíamos si funcionaba, pero tardaron tres horas en llamarme. Así que tenemos una alarma común”.

Más conformes

Carlos Pilar Peres, que vive en la calle 63 entre 82 y 82bis, dijo primeramente que veía que en el barrio "estaba todo tranquilo” pero, al consultarle puntualmente por los robos, dijo que era "como en todos lados”. "Nos han robado y tuvimos que poner rejas. No hace muchos días le robaron a una chica acá cerca y cada tanto te enterás de algo. El barrio es tranquilo porque es toda gente de trabajo, el problema son los alrededores”, indicó.

El hombre, que vive en el bario desde 1989, contó que nunca tuvo problemas de agua y que hace menos de un mes pasaron los empleados municipales barriendo las calles después de muchos años. "Desde que asfaltaron la 63 deben haber pasado dos veces pero si no pasan ellos mantengo yo mi parte”, manifestó.

Por otro lado, Peres se mostró conforme con la recolección de residuos y recordó que cuando necesitaron que el municipio repare una pérdida de agua tardaron más de lo esperado pero terminaron haciendo su trabajo.Blanca Palotini, que vive en la calle 82bis, contó que se muestra conforme con el barrio pero que también se ha enterado de algunos robos. En cuanto a la recolección de basura y la limpieza de calles también se mostró contenta aunque también atribuyó la mayor parte de la responsabilidad a los mismos residentes.

Finalmente contó que su hijo, que es el dueño de la casa, nunca se ha mostrado desconforme con ninguna situación puntual.///

El problema cuando se termina el asfalto

María Cristina Martínez, que tiene su almacén en 82 y 67, sobre calle de tierra, contó que los pozos son un problema para los que circulan en vehículos por esa zona pero más grave es la situación cuando llueve. "Cuando llueve un poco nomás hay que andar con el agua hasta los tobillos. A nosotros para estar habilitados como negocio nos cobran muchos impuestos pero perdemos muchas ventas cuando llueve porque los autos no quieren pasar por acá”, comentó.

También explicó que a veces es preferible que no pase la máquina dado que considera que no se hace bien el trabajo. "Yo le pedí una vez al maquinista que rellenen en lugar de seguir hundiendo, hasta le di una gaseosa y un sándwich por el trabajo. Me dijo que sí con la mejor predisposición pero se ve que no sabe mucho. Queda el agua sin salida y se nos hacen lagunas”, contó.///

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