Los gremios estiman que pedirán no menos de 30 por ciento de incremento en los salarios. Esto afectará al Estado, a los privados, y también puede incidir en el bolsillo de todos, a partir de la incidencia que tendrán eventuales aumentos sobre el costo de algunos servicios públicos.
Esta presión se volcará sobre el Estado, a través de los gremios del sector, pero también afectará fuertemente a los servicios tercerizados, muchos de ellos esenciales: por ejemplo, el servicio de transporte público y el de electricidad, que son directamente involucrados por los incrementos salariales que se deciden a nivel nacional, por negociaciones de los gremios UTA y Luz y Fuerza.
Neuquén manejó con cierta demagogia la presión sindical el año pasado. Concretamente, la tarifa de luz y la de transporte se mantuvo frenada políticamente durante casi todo el año y recién se aplicó al final. Posiblemente lo que sirvió para el 2010 no sirva para este año electoral de 2011, y la gente tenga la percepción de que el proceso inflacionario se acumula y se descarga con mayor fuerza sobre el bolsillo de trabajadores y clase media.
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