“La demanda de vidrios no cae porque en Junín hay muchas obras en construcción”

“La demanda de vidrios no cae porque en Junín hay muchas obras en construcción”
Lo afirmó Domingo Abraham, el histórico vidriero de nuestra ciudad, quien de paso habló de la evolución que tuvo la actividad durante los últimos cincuenta años.

Un día como hoy, pero del año 1944 se instituyó el Día del Vidriero para reconocer una actividad que conjuga tanto la creatividad del artesano como lo más avanzado de la tecnología industrial aplicada a la variedad de los materiales.

Con la unión de los sindicatos obreros del sector de la industria del vidrio, se acordó hace 65 años homenajear durante esta fecha a todos los que se desempeñan en el rubro de la vidriería. Según señalan los trabajadores del rubro, una de las cuestiones más importantes para el desarrollo de la actividad es trabajar con mucha seguridad, con responsabilidad y con materiales de buena calidad.

De acuerdo al artículo 34º de la convención colectiva de trabajo que rige para la Industria del Vidrio y Afines, el 11 de junio quedó establecido como el “Día del Vidriero”. De los elementos de fabricación humana, el vidrio es uno de los más indispensables. Aunque sus principios básicos de fabricación permanecen inamovibles a lo largo de la historia, la creciente tecnología incorpora características nuevas al elemento.

Las diferentes razones por las cuales se elige el vidrio como elemento para distintos usos en la vida diaria es su calidad, ya que resiste al desgaste, la apariencia y transparencia que implican agrado desde el punto de vista higiénico y estético. Además, se tiene en cuenta la preservación de la calidad sanitaria de los alimentos, bebidas, medicamentos, que no es afectada por el traspaso de sustancias provenientes del envase que los pudieran contaminar.

También se remarca que “el vidrio no se degrada ni despide sustancias u olores que contaminen el ambiente cuando se encuentra en la naturaleza”. El vidrio tiene diferentes variantes: float (cristal plano); cristal reflectivo (espejados, que reduce las molestias por una excesiva luminosidad); espejos (decorativo, por excelencia); y el doble vidriado hermético (DVH), que tiene diferentes niveles de aislamiento, acústica, térmica y control de radiación solar); laminados (para seguridad de las personas y protección de bienes); antibalas y policarbonatos (para cubierta, ventanas y taponamiento).

Una vida vendiendo vidrios en Junín

Uno de los grandes referentes de la vidriería a nivel local es Domingo Abraham, un hombre que inició su relación con el mundo de los cristales hace medio siglo, como empleado, y que se abrió camino solo a partir de 1974. Fue entonces cuando abrió el negocio bautizado con su apellido, primero en Benito de Miguel 407 y, desde hace 33 años, en Comandante Ruiz 28.

Consultado sobre la evolución de la actividad en estos cincuenta años, Abraham señaló que la mercadería que se pone a disposición de los clientes “no ha variado tanto”. Lo que sucede hoy en día, a diferencia de lo que ocurría entre los años setenta y fines de los noventa, es que la demanda proviene más de las grandes obras que se están edificando en la ciudad que de pequeños trabajos o refacciones en domicilios particulares.

“La diferencia respecto al pasado es que la preferencia ha ido mutando en las medidas que se adquieren, que son más grandes, y en el tipo de vidrio. Por ejemplo hay uno que se llama doble vidriado, que se ha empezado a usar mucho ahora, y también son requeridos los blíndex y los laminados, similares a los del parabrisas de automóvil”, comentó el comerciante.

Abraham expresó que en los años de sus inicios “predominaban los pequeños emprendimientos, pero ahora se está enfocando la preferencia hacia edificaciones de otra magnitud, con mucho vidriado por la claridad y la iluminación que brinda ese material”.

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