La Municipalidad Junín está afrontando una demanda cercana a un millón de pesos que le inició un empleado de la comuna luego de haberse lesionado ejecutando trabajos con una pala cargadora que tenía un desperfecto en la dirección hidráulica.
En el planteo judicial por el accidente de trabajo se reclama la cifra de $ 797.273,88.
Según contó a La Verdad, todo empezó en el año 2004, cuando estaba realizando sus tareas en una pala cargadora John Deer que tenía la dirección hidráulica rota.
Este desperfecto técnico -explicó- generaba que al intentar una maniobra con el vehículo la dirección se comprimiera, pero al descomprimirse el volante daba un fuerte golpe de giro. El demandante sufrió las consecuencias de ese desperfecto y resultó lesionado en el hombro izquierdo mientras estaba al mando de la máquina.
Cuando acudió a la ART Provincia le informaron que no se autorizaban los estudios necesarios (RX y tomografía) por "cuestiones de costo", describe la presentación judicial a la que tuvo acceso La Verdad.
A pesar de la lesión
fue infiltrado
Siempre según lo que señala la demanda, para que el empleado siguiera trabajando un médico de la ART le infiltró el hombro "sin seguir las normas de protocolo médico" y le dio de alta una semana después del accidente, "omitiendo asignarme tareas livianas", comentó el empleado, quien por temor a sufrir consecuencias aún más graves prefirió no revelar su nombre, aunque aclaró que su abogado es el doctor José Muñoz Saggesse.
Sin conocer la gravedad de la lesión que tenía el trabajador tuvo que reintegrarse al trabajo habitual, como conductor de la pala cargadora, que además no había sido arreglada -de acuerdo a su relato y a lo que figura en la presentación judicial-, lo que le provocó una nueva lesión, esta vez en el hombro derecho.
De vuelta a la ART, que no autorizó la operación de ambos hombros, el trabajador fue reasignado en sus tareas después de unos días, y en esta oportunidad lo enviaron a manejar un camión que transporta hormigón.
Acoso laboral
En toda esta historia hay un punto de inflexión, contó el denunciante. "En el 2006 se realiza una asamblea en el Sindicato de los Trabajadores Municipales, en el que soy elegido vocal titular. El 23 de agosto de ese año comienza el acoso laboral sobre mi por parte de algunos funcionarios municipales", recordó.
Añadió que ese día fue "bajado" del camión por orden del secretario de Obras Públicas de Municipio, Agustín Pinedo, y enviado a la misma planta donde trabajaba, a la sección de Soldaduras, desoyendo la orden médica impartida por Provincia ART, en julio del 2005.
"La finalidad de este traslado era para que pierda parte del salario, ya que automáticamente al dejar la conducción del camión se cercenaron de mis haberes 650 pesos, en calidad de viáticos y movilidad", explicó.
Por esta situación el empleado acudió al Ministerio de Trabajo, donde tras algunas audiencias logró que el municipio se comprometiera a pagarle un plus de 150 pesos desde febrero del 2007. "Esto está firmado por el actual secretario de Gobierno, Mauro Gorer", aseguró, y detalló que el "plus me pagaron sólo durante seis meses".
Tras esto fue nuevamente trasladado de área y su nueva dependencia fue Bienestar Social, donde del mismo modo que en los cambios anteriores se desoyó la orden médica y se le impusieron forzosas, que volvieron a resentir la lesión de sus hombros.
Nuevo traslado
Después de esto se produce el quinto traslado del trabajador: a los Talleres Municipales. Allí le ordenaron recolectar los residuos esparcidos en las banquinas del camino al balneario, desde la Ruta 7 hasta el Parque Natural Laguna de Gómez, utilizando un pinche. Nuevamente -según se manifiesta en la demanda- fue desconocida la prescripción médica de no afectas las lesiones en los hombros.
Esta tarea agravó el estado del trabajador. Empezó a sufrir fuertes dolores, aunque siguió cumpliendo su tarea.
Pero la historia no termina ahí: otro trasladado y reasignación a la conducción de uno de los camiones regadores.
Carpa blanca
En esa etapa de lo que el trabajador considera una persecución, se instaló una carpa blanca frente al edificio municipal para protestar por el acoso a los trabajadores.
Poco después el intendente Mario Meoni firmó un acuerdo en el que consta la reasignación de tareas para el empleado, en este caso como chofer de un vehículo liviano.
El denunciante, quien actualmente se recupera de la operación que le hicieron cuatro años después del accidente laboral, tiene otro destino y otra tarea: cuidar la garita en el Relleno Sanitario (carente de todo servicio básico), reasignación que, además de generarle más angustia, provoca otra merma en el salario del empleado y un abrupto cambio horario.

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