La demanda de carne de lechón y cabrito cayó un 30% en Navidad

La demanda de carne de lechón y cabrito cayó un 30% en Navidad
Los comerciantes, no creen que sus ventas puedan repuntar en vísperas de año nuevo.

Si bien los precios no variaron demasiado, la demanda de lechones y cabritos disminuyó en un 30% y no cumplió con las expectativas de los comerciantes santiagueños.

Ellos afirman que año a año notan un fuerte declive en las ventas de estas carnes, que solían ser los platos típicos de Navidad y Año Nuevo.

“Antes vendíamos unos 200 lechones para estas fiestas, ahora no llegamos ni a 20”, lamentaba Ramón Gramajo, quien posee un puesto en el primer piso del mercado Armonía.

El kilo de lechón y de cabrito rondan los 40 y 50 pesos en esta temporada, cuando el año pasado, se encontraban entre los 35 y 38 pesos. La variación comparada con las modificaciones en los costos de otros productos, no es para alarmarse.

Lito Gallo, otro de los comerciantes del Mercado, explicó que las subas llegaron el día 20 a su negocio. Afirmó que se debieron más que nada a una especulación por parte de los proveedores que a los costos operativos o de distribución.

Comidas “rendidoras”

Los que quieren disfrutar del clásico lechón o cabrito asado o al horno, optan por llevarse uno entero, o al menos la mitad.

Es ahí donde el bolsillo se resiente aún más, de manera que los consumidores prefieren comprar algún otro tipo de carne que pueda rendir mejor y “para toda la familia”.

En este caso, es el pollo el que lidera la demanda, seguido por cortes de carne de vaca más baratos que sirvan para preparar platos de la temporada.

Así, el panorama “es complicado” para quienes subsisten con la venta de lechones o cabritos. En este año, todos ellos disminuyeron su stock para la Navidad y harán lo mismo para recibir el año.

Lamentablemente, los vendedores no son optimistas al respecto de la demanda de fin de año. Aseguran que en Navidad es cuando suelen detectar el “boom” de compras que este año no estuvo presente.

Demanda de turistas

Quienes no escatiman recursos a la hora de llevar a su mesa el lechón y cabrito, son los turistas. Sin lugar a dudas, son los que mueven el sector.

Al llegar a Santiago, desean probar lo regional, compran en gran cantidad y lo comparten con las familias santiagueñas que los reciben o se los llevan.

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