Gloria Bonatto, especialista en prevención de la explotación sexual infantil y trata de personas, dijo que hay que desmitificar que la población más afectada es la de bajos recursos.
La especialista fue la principal disertante en las primeras jornadas de capacitación y prevención de situaciones de trata de personas que se desarrollaron el jueves y viernes en esta ciudad.
Bonatto explicó el concepto exacto de trata de personas como “la captación de alguien, el traslado y la recepción en determinado sitio con un fin de explotación”. Y resaltó que no hace falta que a esa persona se la explote, “con que exista el fin de la explotación ya constituye el delito, que puede manifestarse como trabajo forzado, reducción a la servidumbre, extracción de tejido humano y de órganos de forma ilícita, comercialización de los cuerpos de las personas con fines sexuales y otros más dentro de lo que habla la ley federal”.
¿Cuál es el cuadro de situación del delito de trata en nuestro país?
En los dos últimos años se ha hecho y avanzado mucho. A partir de la sanción de la ley se crearon unidades fiscales especializadas a nivel federal, oficinas dependientes del Ministerio de Justicia Seguridad y Derechos Humanos, de rescate y acompañamiento de las víctimas. Casi el 90 por ciento de las policías provinciales cuentan con una división de trata de personas y más del 50 por ciento del país tiene áreas específicas de asistencia a víctimas de trata.
Precisamente la asistencia a las víctimas es una de las cuestiones en que se ha hecho mayor hincapié.
La asistencia es lo que más nos preocupa. Es fundamental que cada una de las provincias tenga un equipo de área específico. Por eso venimos trabajando desde hace dos años en la capacitación de equipos provinciales. Supongamos que una persona ha sido explotada en una provincia patagónica y es oriunda del norte del país. Esta provincia patagónica tiene que coordinar con la norteña para que esta víctima no vaya a Buenos Aires y siga siendo revictimizada por las entrevistas a las que debe someterse.
¿Qué características tendría que tener un centro de atención?
Sostenemos que la mejor forma de encararla es a través de un equipo que acompañe a las fuerzas de seguridad cuando se realizan los operativos para hacer la primera contención de la víctima y acompañarla para que pueda reconocerse como víctima porque a veces la víctima piensa que ha sido protagonista de sucesos nefastos. Además se la debe acompañar en el momento de la declaración testimonial porque a veces no está en condiciones de declarar y la ley dice que hasta que no esté en condiciones no puede hacerlo. Lo principal es escuchar lo que tiene que decir porque quizás no quiere hablar de lo que le pasó y quiere hablar de otra cosa. Esto es lo que nos permite dar herramientas para que vuelva a sentirse un sujeto. El objetivo es que se sienta la persona que fue porque le han quitado esa condición. El otro tema es que debe haber un lugar de alojamiento donde pueda permanecer hasta que desee retornar a su casa. La ley dice que el retorno es voluntario y asistido. Las estadísticas indican que un 75 por ciento de las víctimas rescatadas quieren retornar a sus casas, a su lugar de origen.
¿Qué pudo observar acerca del trabajo que se está haciendo en Neuquén?
El fenómeno de trata no es de un lugar en particular, no tiene que ver con la clase social ni tampoco con una zona geográfica determinada. Lo peor que podemos hacer es decir acá no pasa porque este delito pasa en todos lados. Desde hace un tiempo la provincia de Neuquén viene asumiendo las responsabilidades del Estado y el año pasado ha creado el programa provincial de prevención de trata de personas y hay un proyecto de ley para impulsar la creación de una comisión interinstitucional sobre prevención de trata de personas. En la medida en que haya más investigación se va a conocer más sobre este delito.
¿Lo dice porque sigue siendo un tema oculto?
Más que oculto es invisible y es tolerado socialmente. A veces decimos que la gente tiene mayor sensación de ilicitud cuando cruza un semáforo en rojo que cuando compra un niño. Con la trata de personas lo que pasa en algún punto es esto de no ver, de que está invisible. Yo no le cargo las tintas a la sociedad por no verlo, lo que sucede es que es un tema triste y feo, y muchas veces las cosas tristes y feas no se las quiere ver. Claramente hay algo que tiene que ver con la propia invisibilidad del tema. Sobre todo debemos desmitificar que la población más afectada por el delito de trata es la de bajos recursos. Hay una situación de vulnerabilidad en la vida de una persona en que esto ocurre, sea por circunstancias económicas o sociales. Cualquiera puede ser víctima de la trata de personas.
Susana Trimarco, madre de una víctima de trata, dijo que “se perdió el valor humano porque a una persona la venden como a un animal”.
Cuando a los sujetos los transformamos en mercadería se pierde el valor humano. Además tenemos que darnos cuenta que no sólo existe un porcentaje importante de víctimas de trata con fines de explotación sexual sino también con fines de explotación laboral. Las estadísticas indican que el 50 por ciento es explotación sexual, y el otro 50 por ciento de explotación laboral. Esto habla del aprovechamiento de las necesidades de algunos.

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