Delito idéntico, distinta suerte según la provincia

Gerardo Mosman está preso por un robo en Cipolletti. Sus presuntos compañeros están libres en Neuquén.

 Gerardo Mosman, el hombre que la semana pasada fue condenado en Cipolletti por uno de los violentos asaltos en el barrio El Manzanar, intentará revertir ese fallo en la instancia de casación. No tuvo la misma suerte que sus presuntos compañeros de Neuquén porque en Río Negro lo detuvieron, le aplicaron prisión preventiva, fue a juicio y lo condenaron. Al resto de los integrantes, por aplicación del nuevo Código Procesal Penal neuquino, les bajaron la calificación legal y, a la mayoría, los excarcelaron.

En menos de un año, en Cipolletti resolvieron unos de los robos violentos del barrio El Manzanar y el imputado Mosman, presunto líder de la banda que asaltó a una abogada, a su pequeña hija y a la empleada doméstica, fue condenado a cuatro años de prisión. Ahora el defensor público Sebastián Nolivo intentará, a través de un recurso, revertir el fallo que la Cámara Segunda dictó la semana pasada.

El asalto ocurrió el 19 de mayo de 2014. Semanas después, el juez de instrucción Santiago Márquez Gauna consiguió, con las declaraciones de testigos, un "retrato hablado" con la características físicas del líder de la banda y Mosman fue detenido. Del robo participaron al menos otros dos sujetos.

Hubo una seguidilla de asaltos en esa zona: los ladrones maniataban a las empleadas domésticas y cargaban todo lo que podían. Después huían en los coches de los propietarios. Muchos de esos vehículos fueron hallados en poder de la denominada "banda Vip" de Neuquén, que se especializaba en robar a familias adineradas.

Aquella banda fue desbaratada en junio del año pasado y la Policía neuquina instrumentó para eso un cinematográfico despliegue que contó con 17 allanamientos en simultáneo. Hubo ocho acusados y en un primer momento a todos se les dictó la prisión preventiva. Los investigadores siempre vincularon a Mosman con el resto de los detenidos en Neuquén, pero la sospecha no se materializó en los procesamientos.

Inicialmente los imputados neuquinos fueron acusados por "asociación ilícita" y "robo calificado". Se les atribuyó haber protagonizado ocho entraderas en viviendas de clase media alta de Neuquén. Con el tiempo la causa fue "reacomodándose" y terminaron bajando la calificación legal. Entonces uno de los sospechosos fue sobreseído. Alejandro Guirin, que estuvo en prisión domiciliaria por problemas de salud, pactó un acuerdo y recibió una condena de tres años de cumplimiento efectivo por encubrimiento, convirtiéndose así en el único condenado.

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