Delincuentes armados volvieron a robar una casa del barrio Río Grande

Tres ladrones ingresaron a una vivienda buscando una caja fuerte y dólares que no existían. Golpearon al propietario y antes de irse limpiaron sus huellas con una media.

Otro golpe en una casa de familia pone en jaque a vecinos del barrio Río Grande. La víctima fue un hombre de 53 años a quien tres delincuentes armados golpearon para llevarse de la vivienda una caja fuerte que no existía. Tampoco el hombre contaba con los dólares que le reclamaban. Los investigadores policiales sospechan que el dato que manejaban los ladrones para cometer el asalto era erróneo. Al huir, dejaron una media enganchada de la reja con la que al parecer borraron rastros.

El asalto ocurrió en una casa que está en la calle Uspallata, casi La Pampa, alrededor de la 1 de la madrugada de ayer, informó ayer el coordinador operativo de Delitos, Daniel Abarzúa. El propietario miraba televisión y escuchó ruidos extraños que llamaron su atención. “Cuando me paro, ya los tenía en la puerta y me empiezan a cascotear con una pistola”, recordó Osvaldo en diálogo con La Mañana.

El antecedente más cercano que registró este diario tuvo lugar la tarde del 6 de marzo, a tan sólo una cuadra de distancia.

En esa ocasión, tres ladrones armados sorprendieron al hijo del dueño de casa, lo ataron con las corbatas de su padre y huyeron con una caja fuerte. Por el modus operandi que desplegaron, la Policía no descarta que sean los mismos autores.

Abarzúa contó que la víctima miraba televisión en su casa, cuando fue sorprendida por tres ladrones que entraron por el sector de la cocina. Uno de ellos portaba un arma de fuego. Otro tenía un cuchillo, según contó el damnificado.

Lo amenazaron de muerte, lo golpearon y le dijeron que se tire al piso. “¿Dónde está la caja fuerte? Vos tenés dólares”, recordó Osvaldo que le decían mientras lo golpeaban para atemorizarlo.

Como el hombre no tenía nada de lo que pedían, comenzaron a revisar la vivienda en busca de elementos de valor. Uno se quedó con él apuntándole a la cabeza. “Me tenían controlado, siempre con la cabeza gacha”, añadió el damnificado.

Arriba estaban sus dos hijas, de 14 y 11 años, pero a ellas no les hicieron nada.

Al revisar la vivienda, se apoderaron de un reloj pulsera, una cadenita, un juego de llaves de la casa, y otros efectos personales de menor valor.

“Alguien los llamó y tuvieron que irse”, advirtió la víctima, quien estimó que no estuvieron más de 15 minutos: “Diez pegándome a mí y cinco cargando un bolso”.

Se sospecha que los delincuentes entraron por una de las aberturas que dan al patio trasero de la casa, luego de haber saltado un paredón de varios metros de altura.

Con el magro botín en su poder huyeron en un vehículo que tenían afuera preparado para garantizar la fuga. Antes de alejarse,  se dejaron una media enganchada en la reja de la casa, que al parecer utilizaron para borrar rastros.

Cuando las víctimas pudieron dar aviso, una ambulancia se dirigió al lugar y el personal le brindó asistencia médica al dueño de la casa por los golpes recibidos. 

Hasta ayer no había detenidos ni sospechosos. Personal de Delitos investiga el hecho.

“Me pregunto por qué Cristina dice que existe seguridad en Argentina, si en sólo 40 metros ya asaltaron tres casas en este barrio”, finalizó la víctima.

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